¿Cambio de ciclo o efecto estacional?

La Voz

ECONOMÍA

La metáfora de los brotes verdes como indicio del cambio de tendencia ha generado un encendido debate entre el Gobierno y el PP y ha alimentado infinidad de bromas. Mientras la oposición ve en la nueva hierba que nace a un camarero que atiende una terraza de verano y que irá al paro en septiembre, el Gobierno se esfuerza por inyectar confianza con sus mensajes, sabedor que en las buenas expectativas y en la generación de confianza está una parte de la salida de la crisis.

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¿Qué indica el comportamiento por sectores?

Gran parte de las nuevas contrataciones que han permitido salir del paro a poco más de 50.000 personas en España y 7.000 en Galicia se concentran en la actividad hostelera. Bares, hoteles y restaurantes. Se trata de relaciones laborales eventuales, que mandarán al Inem a miles de personas con la llegada del otoño.

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¿Han influido las iniciativas impulsadas por Zapatero?

Su impacto es menor al provocado por la llegada de la temporada de verano, pero es cierto que el sector de la construcción en España -muy parado en el ámbito residencial- ha logrado cerrar junio con un descenso del desempleo de 16.367 personas respecto a mayo, caída que podría atribuirse en una parte al Plan E por el impulso a infraestructuras municipales.

Sin embargo, con los datos de afiliación a la Seguridad Social los efectos del plan son más difíciles de ver. Primero, porque la evolución de cotizantes es negativa en España y porque en Galicia el aumento fue de 2.500 ocupados, cifra muy inferior a la de los años de bonanza -en junio del 2008 creció la afiliación en 9.600 personas-. Otro problema se sitúa en que una parte de las medidas del plan de reactivación económica también tienen fecha de caducidad a la vuelta del verano, lo que podría contribuir al repunte del paro. Es decir, que el programa gubernamental también tendría un efecto estacional sobre el mercado de trabajo.

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¿Permiten los datos una lectura alentadora?

La realidad del mercado laboral, a día de hoy, ofrece datos muy preocupantes. En España, el 30% de la población activa inmigrante está en paro y un millón de desempleados no cobra ningún tipo de prestación, un problema que afecta al 40% de los demandantes gallegos (como denunciaron ayer UGT y CC.?OO., que demandan a la Xunta un salario social para evitar el riesgo de exclusión social y de aumento de pobreza). A esto se suma otra realidad: España ostenta el título de campeona de Europa en desempleo, según los últimos datos de Eurostat. El país es ahora el socio con peor registro, con una tasa del 18,7, muy superior a la de los países con moneda única (9,5%) y a la Europa de los 27 (8.9%). Alemania, con una desaceleración económica mayor a la española, destruye menos empleo.