Una morosidad maquillada y la tasa de cobertura más baja del sector

La Voz

ECONOMÍA

Con un tamaño hoy muy similar al de Caixanova por empleados (3.200) y oficinas (600), CCM llevó a cabo en los últimos cuatro años un proceso de expansión que, conforme a los informes ahora publicados y a las propias valoraciones de los trabajadores, se antoja poco prudente. La entidad cerró el 2008 con dos datos muy preocupantes: la tasa de cobertura (es decir, la posibilidad que tiene la entidad de cubrir insolvencias) había pasado del 385% en el 2007 a solo un 36% hace cuatro meses; la ratio más baja del sector. Es decir, CCM solo garantizaba que tenía cubiertos 36 euros por cada 100 en morosidad. Este último indicador, el de los morosos, se había disparado: del 0,5% del total de créditos a un 5,1%. El 9% si se cuentan solo los préstamos a promotores. En la banca española se cree que esa cifra del 5% estaba muy maquillada, y que realmente en diciembre ya llegaba al 8%, y en marzo, al 10% sumando los fallidos (los que ya se da por seguro que no se cobrarán) y las daciones (por ejemplo, pisos que entregan los promotores con deudas). El informe del Banco de España que justifica la intervención interpreta un deterioro rápido de la entidad en apenas ocho meses. El supervisor realizó inspecciones durante el 2008 sobre la inversión crediticia y la liquidez y tras los requerimientos realizados, en octubre de ese mismo año, se constató un incremento de provisiones y un deterioro del capital que no apareció en la cuenta de resultados de diciembre. A la vez, los inspectores recomendaban que se redujeran las llamadas a los mercados mayoristas. El peligroso cóctel de la falta de liquidez para operaciones parecía listo, pero faltaba algo más: la entidad no era capaz de incrementar los depósitos de su clientela. Más al contrario, algunas declaraciones y rumores en forma de SMS llevaron a la retirada de fondos. CC.?OO. estima que en apenas 14 meses, 2.000 millones se fueron. Un 12% de los depósitos. Cerradas las puertas de los mercados internacionales, la obtención de liquidez se hacía más difícil porque el riesgo de la caja había subido, es decir, era más insegura a juicio de las agencias de calificación, que bajaron su rating el 19 de febrero pasado. Por entonces estaba viva la posible fusión con Unicaja, una firma fuerte y con buenas ratios. Pero la dirección de la firma andaluza quería un montante económico muy alto para evitar caer con la manchega.