El astillero Rodman estudia varias ofertas por su división de buques de acero Metalships & Docks

La Voz

ECONOMÍA

20 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El astillero Metalships & Docks, perteneciente al Grupo Rodman, estudia posibles ofertas económicas para la venta de sus instalaciones de Vigo, en la que construye básicamente buques de acero. Según fuentes del comité de empresa, la dirección general del grupo vigués comunicó ayer por la mañana a los representantes de los trabajadores la existencia de varias negociaciones abiertas para la venta de la división de acero, aunque sin concretar a qué grado de compromiso se había llegado en cada caso, ni qué cifra final supondría el pago por los activos industriales y la cartera de pedidos contratada, ni el plazo para el cierre de alguna de estas gestiones abiertas. Oficialmente, la empresa dijo ayer a través de un portavoz autorizado que «ni confirma ni desmiente ninguna operación».

El posible plan de compra del astillero del Grupo Rodman implica, en todos los casos, la garantía de trabajo para la plantilla de Metalships&Docks, al igual que la carga de trabajo contratada por la factoría naval (cinco buques de apoyo a plataformas petrolíferas, dos de ellos ya entregados, para la naviera noruego-holandesa North Ocean, por un importe superior a los 260 millones con fecha de entrega hasta el 2010). Las nuevas ofertas surgen tras la operación frustrada el pasado año por la que la Sociedad Centro de Reparación Naval de Vigo, un consorcio que llegó a tener prácticamente cerrada la compra del astillero vigués, con el respaldo de la Xunta, a través de la sociedad de capital riesgo XesGalicia y el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape). Las empresas del Centro de Reparación Naval tenían previsto comprar las acciones de Metalships&Docks por valor de 40 millones de euros, además de que deberían desembolsar otros diez millones de euros por dos diques flotantes y otros cinco por los terrenos de la desaparecida conservera Núñez Rey, que suponen una superficie de 6.000 metros cuadrados de lámina de agua y 35.000 de superficie en tierra. En total la inversión ascendía a 55 millones, y en proyecto estaba la negociación para la compra de otros dos diques flotantes para dar respuesta a la demanda del sector. Al parecer, la operación se frustró finalmente al cabo de varios meses porque la UE no concedía ayudas públicas para este tipo de operaciones, un dinero con el que los empresarios que patrocinaban la iniciativa contaban para hacer frente al fuerte desembolso inicial.