«Tuve que optar por compartir casa con estudiantes para poder pagar la renta al propietario»
ECONOMÍA
Con unos sueldos que apenas superan los mil euros, y una ayuda estatal que solo se puede percibir hasta los 30 años, los jóvenes se convierten en el talón de Aquiles de una sociedad que no puede emanciparse sin compartir piso. El incremento de la demanda de alquileres, consecuencia de la crisis económica y el subsidio de Zapatero, han precipitado la subida de los pisos en las principales ciudades de Galicia. La solución es compartir piso o permanecer en la vivienda familiar. «Tuve que decidirme por compartir piso con dos estudiantes para poder llegar a fin de mes», señala esta joven, afincada en A Coruña, que no cuenta con la ayuda de la renta de emancipación, y el sueldo no le alcanza para poder vivir sola, aunque lleva años trabajando. «Es imposible encontrar un apartamento sin amueblar de menos de 400 euros», lamenta.
En Vigo, la situación es similar, aunque desde la inmobiliaria Sanmartín son un poco más optimistas que sus vecinos del norte y señalan que «sí es cierto que el alquiler aumentó un poco, pero no es tan exagerado». Sin embargo, un estudio en el centro de la ciudad olívica cifra el precio medio en 530 euros. Una diferencia insignificante si se compara con los pisos de tres habitaciones que se sitúan entre los 600 y 750 euros. Números inalcanzables para los que no superan los mil euros de sueldo.
Las inmobiliarias constatan un aumento de la demanda en este tipo de viviendas. El incremento de los divorcios y los cambios de residencia por motivos profesionales han provocado un repunte de los apartamentos. Es el caso de R. Alonso y su novio, que hace poco se instalaron en Vigo por trabajo. «Nos ha costado encontrar el piso. Tuvimos que irnos a la zona antigua y pagamos 550 euros. La ayuda de Zapatero ya no nos considera jóvenes», señala ella. Antes compartían casa en A Coruña y aseguran que «es tan cara como Vigo para vivir. Aquí al menos el precio varía según las zonas. En A Coruña eso apenas se notaba. Pagábamos 400 euros por un piso sin amueblar».