El mes pasado, y sobre la base de la sentencia de octubre del Tribunal de Justicia de la UE, la Comisión acordó abrir dos nuevos expedientes contra Microsoft por abuso de posición dominante y prácticas anticompetitivas.
La primera de esas investigaciones se refiere a la plataforma Office, un conjunto de programas para la gestión y tratamiento de textos, hojas de cálculo, presentaciones, agendas electrónicas y otros servicios, producido y comercializado por Microsoft y que cuenta con una notable cuota de mercado.
Bruselas asegura que no dispone aún de pruebas de que el gigante haya cometido infracción alguna, pero, según una denuncia presentada por el Comité Europeo de Sistemas Interoperables, Office es incompatible con un gran número de programas de empresas de la competencia que podrían interoperar con él, y Microsoft niega además la información necesaria para hacerlos compatibles. Algo así como si un fabricante de reproductores de deuvedés ocultara los datos técnicos precisos para fabricar los discos que pueden utilizarse en sus aparatos.