Acaba de embarcarse en la Corporación Caixa Galicia y desea crear empresas en su tierra, pero no encuentra iniciativas adecuadas para enrolarse en otras aventuras
02 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Manuel Edelmiro Añón Rey, de 45 años, fue hasta el pasado mes de mayo el presidente de Siderúrgica Añón de A Laracha (A Coruña), vendida al grupo Celsa catalán por 415 millones de euros. El 23 de noviembre pasado se dio a conocer su entrada en la Corporación Caixa Galicia como primer invitado a acceder al accionariado de su grupo industrial. Suscribirá el 5,567% de los títulos tras el abono de 100 millones. -Tiene mérito que haya sido el primer empresario gallego invitado a incorporarse a Caixa Galicia. -Siento una alegría personal y lo tomo como un reconocimiento a un empresario gallego como yo. Nosotros [cuando habla de nosotros se refiere a él mismo] buscábamos invertir en industrias gallegas y, sobre todo, en proyectos empresariales de garantía. A todo ello hay que añadir la amistad con la gente de Caixa Galicia, de la que soy cliente de toda la vida. Y surgió la idea de entrar en la Corporación. Dijimos: vamos a estudiarlo. Lo estudiamos y nos encantó. ¿Por qué? Pues porque tiene una buena proyección, sigue apostando por Galicia muy duro, con muchas inversiones, en empresas gallegas. Y aquí estamos. ? -De este modo usted cumple su compromiso de invertir aquí, en Galicia, parte de los ingresos por la venta de Siderúrgica Añón a Celsa. -Sí. Está el primer paso dado, ¿no? -¿Responde esta postura a un principio romántico? -Creo que sí. Responde a un sentimiento de galleguismo. Cuando decidí poner la Siderúrgica, ya opté por instalarla en A Laracha, que es mi pueblo. Podía haberla llevado para otra parte, seguramente con más subvenciones. O por lo menos con algunas, porque en A Laracha no tuve ninguna. Soy gallego, me siento gallego y pienso que lo que gané y lo que tengo también es gracias a Galicia. Mi deber es seguir invirtiendo en Galicia. Esto no quita que pueda hacerlo en otras partes de España o, incluso, como estamos en una economía global, en cualquier parte del mundo. -Pero el dinero no entiende sentimientos. -No, pero las personas, sí. Yo, por lo menos, sí. -¿Galicia reúne condiciones en este momento para que un empresario con dinero apueste fuertemente? -Ahí está la gran duda. En Galicia faltan proyectos importantes. No hay infraestructuras. El gas, malamente, y es caro. Nos maltratan por todas partes. ¿Por qué un fabricante español tiene una tarifa especial de energía eléctrica y nosotros nunca la conseguimos? Esto es lo que hay que preguntar. Y no estamos en esta situación porque yo no haya luchado por ello. -¿Ahora mismo en qué sectores puede invertir en Galicia? -La verdad es que yo me encuentro en blanco en este momento. El sector en que he trabajado toda la vida está muy copado y sobra producto, bastante. Y se está exportando porque aquí no hay dónde colocarlo. Está la energía solar, las energías alternativas, pero no sé hasta qué punto eso será consistente. Llevo unos meses dándole vueltas a la cabeza y no encuentro un proyecto importante. -¿Tiene una idea concreta ahora mismo? -No tengo dónde. Invertí en Caixa Galicia porque participa en gran número de empresas gallegas y en diversidad de sectores, pero lo que es un proyecto concreto para gestionar, no lo encontré. No tengo nada en cartera. Estoy mirando cosas, pero nada más.