Alfredo López y su mujer, Marta Dacosta, encabezaron la protesta de los vecinos de Peitieiros, en el pontevedrés municipio de Gondomar, por los continuos fallos en el suministro eléctrico. «En el año 2002 llegamos a pasar hasta cinco días sin luz; no hay compensación que valga», señala Alfredo cuando oye hablar de las bonificaciones actuales.
Tras pactar con Fenosa obras de mejora y ceder terrenos vecinales para nuevos equipamientos, este matrimonio se queja de que «todavía hoy seguimos con caídas de tensión inexplicables». Estos defectos provocan que no haya conexión ADSL en la zona o que se estropeen algunos electrodomésticos.
En Peitieiros, como en muchas otras zonas de Galicia, el origen de los problemas fue el rápido crecimiento de la población y la falta de infraestructuras eléctricas.