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«Esto es un cementerio industrial»

La Voz X. V. G. | FERROL

ECONOMÍA

Trabajadores de Fene piden crear más empleo porque «aquí sólo quedan viejos desilusionados» Los operarios que quedan en la antigua Astano coinciden en pedir más actividad en las instalaciones

03 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

«Antes parecía una romería, y ahora...». Ahora apenas entran unos cuantos coches en el astillero de Navantia Fene cuando llega el cambio de turno. El que se queja con nostalgia es el guardia jurado que custodia el acceso a la enorme área industrial. Aún recuerda los tiempos en los que había muchos más vehículos que vigilar. Son las 14.00 horas del viernes 2 de marzo, un día cualquiera. Las puertas de la antigua Astano no impresionan por ser muy grandes, que lo son, sorprenden porque están preparadas para ser empleadas por mucha gente y no las atraviesa casi nadie, apenas 30 personas en un cuarto de hora. Disponen de una triple entrada para coches, semejante a un peaje de autopista, y de un acceso a pie. Desde hace 36 años Sixto, un operario, entra caminando en la planta. Va acompañado de otro obrero que lleva en la mano la bolsa del bocadillo. Sixto trabaja en Navantia Fene desde hace 36 años y tiene 52. El astillero es su casa, pero él no lo duda: «Astano está sentenciado desde hace tiempo, esto es un cementerio industrial». Califica los últimos movimientos para reactivar el astillero de «política, todo política». El proyecto de Barreras, impulsado por el conselleiro de Industria, el nacionalista Fernando Blanco, es «una prueba de fuerza del Bloque para ver hasta dónde puede llegar». Pero reconoce que, «egoístamente, como trabajadores, sería bueno que se reactivase el astillero». No le importa que se privatice si es necesario, sólo que vuelva a haber trabajo para todos. En el extremo opuesto está María, que espera fuera de las instalaciones metida en un coche a que salga José, su marido, que lleva en Navantia Fene «toda a vida». El matrimonio no quiere ni oír hablar de privatización. «Din que así se fomenta a competencia. Pero non é certo -explica mientras su marido asiente-, os traballadores non se beneficiarían da privatización». María reconoce que no sabe cómo se podría volver a poner en marcha el astillero. «Non coñezo a maneira», dice. Pero tiene claro lo que hay que conseguir: «Que se traballe outra vez como antes». Para ellos, la propuesta de Barreras y el apoyo del BNG a la misma está directamente relacionada «coa proximidade das eleccións». Se muestran desilusionados porque «o que decían que era ilegal cando estaban na oposición [la privatización] agora é posible.». Un regalo También Luisa espera en un coche a que salga su marido. Él prefiere no hablar, pero ella es tajante: «Qué se lo regalen, que se lo den a Barreras y que se pueda volver a trabajar». Luisa es muy crítica con los sindicatos que se han manifestado en contra de la propuesta de Barreras, y subraya que lo fundamental es la creación de puestos de trabajo, aunque sea con el traspaso de una parte de las instalaciones del astillero a manos privadas. Su propuesta es que Astano resurja como un ave fénix. «Aquí sólo quedan viejos desilusionados», dice. Es difícil no estarlo habiendo sufrido situaciones como la de su marido, al que echaron en el 82 y volvieron a llamar casi ocho años después. Por eso, explica en tono tajante, «lo que hace falta es que los prejubilen, y que vuelva a relanzarse Astano con gente joven y con alguien al frente con ganas de trabajar, sea público o privado». Luisa rechaza la fusión con Navantia Ferrol y exige la vuelta a la construcción naval civil. Aunque haya diferencias, todos coinciden en un punto: quieren más trabajo.