EE.UU. aprueba el tratado de libre comercio con Centroamérica

Óscar Santamaría CORRESPONSAL | NUEVA YORK

ECONOMÍA

MIKE THEILER

Bush vendió el acuerdo como una cuestión de seguridad nacional El convenio, conocido como Cafta, entrará en vigor el próximo 1 de enero del 2006

28 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El Congreso estadounidense ratificó por un ajustado margen el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y República Dominicana, conocido como Cafta, una victoria para George W. Bush, quien presionó para que así fuera y que vendió el acuerdo como una cuestión de seguridad nacional más que como un pacto económico. La Cámara de Representantes finalizó el miércoles por la noche un vivo debate, abierto meses atrás, y respaldó por 217 a 215 votos el tratado que ya había sido aprobado por el Senado y que incluye a El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Dominicana. Ahora, sólo falta la firma de Bush para su entrada en vigor el próximo 1 de enero del 2006. Satisfecho por haberse anotado un importante tanto, después de que otras de sus principales apuestas para su segundo mandato estén de momento aparcadas por no haber conseguido el respaldo necesario en el Capitolio, el presidente estadounidense trabajó duro para que saliera adelante. Sus argumentos se centraron en destacar los beneficios que el Cafta llevará a la región: Estabilidad, prosperidad y más libertad, lo que, según él, redundará en una mayor seguridad para Estados Unidos y en un menor flujo de inmigrantes. En esta época post 11-S, no quiso dejar pasar la oportunidad de señalar que serviría también para fortalecer la lucha contra el terrorismo. «Cafta ayuda a garantizar que el libre comercio es comercio justo. Reduciendo las barreras comerciales con Centroamérica, este acuerdo beneficiará a los trabajadores estadounidenses, a los agricultores y los pequeños empresarios», dijo Bush tras su aprobación, que consideró como una «obligación moral». Precisamente el futuro de los trabajadores americanos fue la mayor preocupación expresada por los demócratas, que señalaron como puntos débiles que el acuerdo no aborda vitales cuestiones sobre estándares en seguridad laboral y medioambiental. También temen que las empresas estadounidenses se desplacen a dichos países, con lo que aumentarían los despidos aquí. «Este acuerdo aumentará las diferencias en Centroamérica y sienta un peligroso precedente para futuros acuerdos comerciales», dijo el congresista del partido demócrata Robert Menéndez. Asimismo, subrayó que no es beneficioso para la industria textil y azucarera nacional, que se verá amenazada por los productos del otro lado de la frontera. El año pasado, Centroamérica compró productos a EE.UU. por un valor de 15.000 millones de dólares. «Cafta no arreglará todos los problemas que tiene la región pero aumentando la integración comercial sólo puede crear más puestos de trabajo, reducir la inmigración hacia el norte y hacer a estos países más competitivos a nivel mundial», señaló por su parte el republicano Jim Kolbe. Durante los poco más de cuatro años que George W. Bush lleva en la Casa Blanca, Estados Unidos ha firmado acuerdos similares con Australia, Chile, Singapur, Jordania y Marruecos.