El plan del Gobierno deja al astillero de Fene y a la fábrica de turbinas en proceso de liquidación a medio plazo Ingenieros de las antiguas Astano y Bazán serán trasladados a Andalucía.
08 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El plan para el futuro de Izar que el Gobierno presentó anteayer a los sindicatos deja a 1.500 trabajadores gallegos con la mayor incertidumbre sobre su futuro. Se trata de los empleados del astillero Izar Fene (1.027 empleados) y la fábrica de turbinas de Ferrol (476 puestos de trabajo). Esas dos factorías del grupo público entran en fase de privatización o liquidación, porque la SEPI las excluye de la parte que mantendrá de Izar y que seguirá siendo pública. Este grupo de elegidos son los astilleros de Ferrol, Puerto Real, Cádiz y Cartagena. El resto de los activos de la empresa pasarán a manos privadas. Galicia sale mal parada de las medidas que anunció el Gobierno, al contario que Andalucía, cuyo astillero de Puerto Real queda muy reforzado. Sucede lo mismo, a priori, que en la reconversión naval de los años 80, en la que los astilleros gallegos fueron los que más sufrieron los recortes y en donde menos se invirtió para reindustrializar. De hecho, según el documento que la SEPI negociará con los sindicatos en las próximas semanas, además de la privatización del astillero de Fene y de la fábrica de Turbinas, el área de Reparaciones (352 empleos) deberá sufrir un «esfuerzo de reducción de costes» y, lejos de potenciarse, se limitará a servir a la Armada y a «aprovechar las oportunidades que puedan surgir en un cierto segmento del mercado civil». Este planteamiento echa por tierra la demanda de empresarios y alcaldes locales que pedían que se convirtiera la ría de Ferrol en un gran centro de reparaciones de ámbito europeo. Pérdida de contratos Además, el astillero de Ferrol, que es el que construye las avanzadas fragatas con el sistema tecnológico Aegis y cuenta en los planes del nuevo grupo público del Gobierno, también se verá perjudicado. El motivo es que hasta hoy ha sido el único que construía en España este tipo de buques de superficie de alta tecnología militar, pero ahora compartirá estas tareas con la factoría andaluza de Puerto Real. Esta planta pasará a integrarse entre las cuatro que formarán la nueva empresa pública militar y se estrenará en el sector con un suculento encargo: la construcción de un gigantesco buque de proyección estratégica, gemelo del actual Patiño , que sin estos cambios hubiera sido construido en Ferrol, donde se hizo el original. La antigua Bazán, de esta manera, tendrá que aportar a Andalucía ingenieros que serán desplazados para trabajar allí, y lo mismo harán expertos de Fene, especializados en la construcción off-shore (plataformas marinas) si se consigue algún contrato: el trabajo se haría en Puerto Real. Motivación política Fuentes sindicales se quejan también de que el Gobierno haya asegurado la viabilidad de Puerto Real en lugar de Fene, pese a que los dos son astilleros civiles, tienen la certificación para hacer construcción militar, gozan de magníficas instalaciones y carecen prácticamente de trabajo. Los motivos para salvar a Puerto Real, según estas mismas fuentes, han sido de tipo político. Esta es la situación que dibuja el documento inicial que presentó la SEPI a los sindicatos. Pero algunas cosas pueden cambiar durante el proceso de negociación, que continuará el próximo día 15. En estas conversaciones, directivos de la empresa y de los sindicatos consideran muy probable que el Gobierno acepte integrar a un importante grupo de trabajadores de Izar Fene en el astillero de Ferrol, y también se da por hecho que habrá prejubilaciones masivas. La SEPI insiste, de todas formas, en que se garantizarán los derechos de todos los trabajadores que actualmente forman la plantilla de Izar. Para ello, ha emprendido un proceso negociador y promete que utilizará medidas «no traumáticas» en los casos que recurra a movilidades geográficas.