La explotación en el sector textil Un informe de Intermon Oxfam revela los abusos y la precaria situación de miles de mujeres que trabajan en talleres para las grandes multinacionales de la ropa
09 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?n Guangdong (China) la incontinencia urinaria no es una opción válida si se trabaja en un taller textil, ni siquiera aunque la mujer esté embarazada. En Bangladesh, menos de la mitad de las empleadas del textil tienen contrato y la mayoría carecen de cobertura sanitaria. La explotación está también a la orden del día en países como Marruecos e incluso España, donde cientos de talleres de Galicia, Castilla La Mancha y Extremadura «exprimen» a sus trabajadores para hacer frente a las exigencias de las grandes multinacionales de la ropa. Estas son sólo algunas de las conclusiones de un informe de la ONG Intermon Oxfam sobre la relación entre la explotación que se vive en estos talleres y el nuevo modelo de negocio globalizado de las compañías del sector textil. Moda que aprieta, el resultado de dos años de trabajo en doce países, asegura que las presiones de estas compañías a los proveedores acaba con el abuso a las trabajadoras, que se ven obligadas a cumplir jornadas interminables con un salario que apenas cumple sus necesidades básicas. Inspecciones inútiles El informe recoge cientos de «testimonios estremecedores» de mujeres a las que no se les permite ir al servicio aunque estén embarazadas, ausentarse ni un día por enfermedad o quejarse de sus condiciones de trabajo. ¿Y las inspecciones? Según la ONG, son inútiles, ya que las empleadas son amenazadas si cuentan lo que ocurre de puertas adentro. Sobre los talleres situados en Galicia o Extremadura (casi todas pequeñas instalaciones de entre 10 y 60 empleadas), destaca que la segunda e incluso la tercera subcontratación agravan un problema que roza los límites de la esclavitud en el caso de los inmigrantes, habitualmente chinos que trabajan en turnos de hasta 16 horas. Intermon apunta a multinacionales como Inditex, Cortefiel, Mango o El Corte Inglés como responsables de este fenómeno. «Las grandes marcas concentran un gran poder y exprimen a los trabajadores que se encuentran al final de la cadena», asegura Ignasi Carreras, director general de la ONG. Carreras considera que el modelo actual sólo ha llevado a esos países «empleos precarios, sueldos insuficientes, horas extras obligatorias y no remuneradas, malas condiciones sanitarias y ningún derecho de sindicación». A la luz de estas revelaciones, Inditex, Cortefiel y Mango ya han aceptado dialogar con Intermon sobre responsabilidad social corporativa. Estas tres firmas, junto con El Corte Inglés, han deslocalizado parte de su producción, especialmente a Marruecos, por lo que la organización les exige «criterios éticos en su política comercial». Avance y debilidad Respecto a la compañía gallega, el informe asegura que es la que más ha avanzado en este tema, si bien matiza que tiene una importante debilidad: «La difícil conciliación entre su agresiva política de plazos y pedidos y la exigencia a los proveedores de que cumplan un código ético».