Un caso Enron a la europea

La Voz M. C. G. | REDACCIÓN

ECONOMÍA

La falsificación de documentos y el desvío de fondos, todo ello oculto bajo una maraña de sociedades instrumentales, fueron prácticas habituales en el grupo lácteo

30 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?uropa ya tiene su caso Enron. El gigante italiano de la alimentación Parmalat está al borde del colapso después de que se descubriese un agujero de más de 7.000 millones de euros en sus cuentas. Las primeras investigaciones indican que la falsificación de documentos y el desvío de fondos fueron prácticas habituales en el grupo italiano a lo largo en los últimos 15 años. ¿Cómo se descubren los problemas? Las alarmas saltan a principios de diciembre, cuando Parmalat es incapaz de hacer frente a un pago de 150 millones de euros, algo sorprendente en un grupo que factura al año unos 7.500 millones de euros. Además, según los balances oficiales de la compañía, ésta debería tener en caja unos 3.900 millones para hacer frente a cualquier eventualidad. La gestora de estos fondos -que eran la tesorería del grupo- era la firma Bonlat, con sede en Islas Caimán, que a su vez aseguraba tener depositado el dinero en una cuenta en Bank of América. Surgen las primeras dudas en el mercado y las acciones de Parmalat pierden un 47% en Bolsa. Pocos días después, el presidente y fundador, Calisto Tanzi, y el director financiero, Fausto Tonna, dimiten. 2 ¿Cuándo estalla el escándalo financiero? El 17 de diciembre, cuando el Bank of América afirma que Parmalat ha falsificado el documento que garantizaba la existencia de los 3.950 millones de euros en Bonlat. Ese documento fue dado por bueno por la auditoria Grant Thornton, que cada vez se encuentran en una situación más comprometida. La Justicia italiana abre una investigación por fraude y las acciones caen otro 67%. En ese momento, el grupo lácteo ha perdido ya todo su valor bursátil. Pocos días después, la fiscalía descubre que también han desaparecido otros 2.900 millones que, en teoría, se destinaron a recomprar deuda, operación que en realidad no se realizó. A esa cifra hay que añadir los 6.000 millones de deuda que arrastra la compañía. Las pesquisas se extienden a otros países y ayer la comisión de valores de Estados Unidos demandó al grupo italiano por inducir a comprar en bonos mientras cometía «un enorme fraude». ¿Cómo se llegó a esta situación? A falta de que Tanzi, detenido el pasado sábado tras haber permanecido fuera de Italia una semana, pueda aclarar la maraña, todo apunta a que el problema es puramente financiero. Es decir, los directivos del grupo dejaron de preocuparse por la fabricación y venta de productos lácteos y apostaron por ganar dinero a través de operaciones financieras. Para ello crearon una red de sociedades en paraísos fiscales para proteger estas actuaciones. El problema llegó con el pinchazo de la burbuja tecnológica y el desplome generalizado de las bolsas a partir del año 2000. Las sociedades del grupo empezaron a perder dinero y, según los investigadores, se falsificaron muchos documentos para ocultar los números rojos. Según uno de los jueces del caso, Calisto Tanzi «tenía un perfecto conocimiento de los mecanismos del fraude, del cual fue instigador y avalista», apuntó. Además, el propio Tanzi ha reconocido que también desvió fondos del grupo para fines personales. ¿Cómo se va hacer frente al problema? El Gobierno de Berlusconi ha intervenido la empresa que se ha declarado en quiebra para iniciar el proceso que pueda llevarla a la recuperación. El encargado de salvar Parmalat ha sido Enrico Bondi, uno de los gestores de más prestigiosos de Italia.