Rechaza las acusaciones que implican a las empresas del sector en la subida de los alimentos frescos y advierte de que eso es sólo una interpretación interesada.
02 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Ignacio García sostiene que el mercado español de la distribución está maduro. Y lo dice con el convencimiento de que sólo Italia puede comparase a España en cuanto al nivel de competencia entre empresas. Por ello, rechaza las acusaciones que implican a estas firmas en las fuertes subidas de los alimentos frescos. «Los márgenes de estas empresas son muy ajustados, no se les puede responsabilizar de ese asunto». -Usted asegura que el sector de la distribución en España es de los más competitivos de Europa. -Sin duda. Existe un bajo nivel de concentración respecto a Europa sólo comparable, seguramente, a Italia. Entre las tres primeras empresas sólo acaparan un 40% de la cuota de mercado y dos de ellos (Carrefour y Eroski) venden otros productos además de alimentos, por que lo se puede deducir que la concentración en el sector de la alimentación es todavía más baja. En Francia, las primeras compañías controlan el 60% del mercado, en Holanda el 80% y en Suecia nada menos que el 95%. En España hay mucha competitividad y, por tanto, precios muy bajos. Existe un equilibrio entre formatos que ha permitido mantener elevadas cotas de competencia. -¿Pero realmente existe una rivalidad tan acusada? -En España, para hablar de grandes cadenas de distribución debemos referirnos a, al menos, 50 empresas, pero existen otras 150 firmas que podrían entrar en esta denominación. Hay comunidades que están controladas por operadores locales muy consolidados. Galicia es un ejemplo claro, con los casos de Froiz y Gadisa. -A pesar de esta fuerte competitividad, les han acusado de ser las responsables de la fuerte subida de precios de frutas y hortalizas. -Esa es una interpretación interesada. Hay personas que tienen interés en demostrar que este modelo necesita más competitividad. Pero lo cierto es que este es un debate sobre la formación del precio y no sobre la necesidad de nuevos formatos, al margen de que al consumidor se le da una explicación simple de un tema que no lo es. Nosotros colaboramos con el Observatorio de los Alimentos y hemos demostrado que este es uno de los sectores de mayor rivalidad. -¿Entonces cuáles son las causas que explican las fuertes subidas? -Por un lado, hay causas objetivas y coyunturales como la climatología o la estacionalidad de determinados productos. Pero es que además hay una serie de tendencias relativas a la calidad de los productos frescos que encarecen el producto. -¿A qué se refiere? -En los últimos años las centrales hortofrutícolas han avanzado en la presentación de productos porque lo demanda el consumidor. Ello implica un calibrado y una selección de las frutas y hortalizas que añaden valor añadido y encarecen el precio. Al margen de estos factores, puede ocurrir que en un mercado concreto exista una concentración demasiado elevada y que esta situación provoque algo indeseable. Eso es lo que hay que controlar, pero no es de recibo acusar a las firmas de distribución cuando está más que demostrado que los márgenes de estas compañías están entre el 1 y el 2%. Y este ajuste de los beneficios es producto de la gran competitividad. -¿Pero por qué el precio de los tomates españoles en Alemania era en septiembre la mitad que en Galicia? -Pues porque en la formación de precios también inciden factores como la demanda del producto (que en Alemania es muy inferior a España), las variedades e incluso el abastecimiento. De todos modos, el problema de la subida de precios no ha sido exclusivo de España y los datos del IPC de septiembre en Francia han demostrado que las frutas y hortalizas subieron un 22%, lo que revela que este país está sufriendo los mismos efectos que nosotros.