Francia chequea las 35 horas

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro CORRESPONSAL | BRUSELAS

ECONOMÍA

ERIC FEFERBERG

Análisis | Ventajas y desventajas de la reducción de la jornada laboral El Gobierno quiere «retocar» la ley que reduce el tiempo de trabajo, alegando que es demasiado costosa para el Estado y que sólo creó la mitad del empleo esperado

11 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Era el único país de Europa que trató de imponer la semana laboral de 35 horas a golpe de decreto y, ahora, hay muchos que se arrepienten de ello. El Gobierno francés considera que la ley impulsada en 1998 para reducir el tiempo de trabajo le cuesta al Estado la friolera de 15.000 millones de euros al año y parece dispuesto a «retocar» la que fue la reforma estrella del anterior Ejecutivo socialista, liderado por Lionel Jospin. Contra las 35 horas se esgrime el argumento de que sólo permitieron crear la mitad del empleo esperado. En su favor, pesa el hecho de que Francia dispone ahora de un mercado laboral más flexible. ¿Una carga para las arcas públicas? Según el Gobierno, las 35 horas le cuestan 15.000 millones de euros al año, lo que equivale a un punto del PIB. Esto indica que, sin esta ley, Francia no incurría en déficit excesivo. Pero esta lectura es incompleta, pues las 35 horas también permitieron que muchos parados comenzaran a pagar impuestos. El Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE) rebaja su coste real a los 2.000 millones, pues entiende que la creación de 350.000 empleos también inyectó 3.500 millones en la Seguridad Social. ¿Cuántos empleos se crearon? Es evidente que no se alcanzó la cifra de entre 600.000 y 800.000 nuevos puestos de trabajo que prometió el Partido Socialista al lanzar la reforma. El OFCE habla de 350.000, justo la mitad. La mayor parte de estos empleos se crearon, además, entre 1998 y 2001, pues a partir del 2002 el ritmo se ha ralentizado debido a que las empresas de menos de 20 asalariados quedaron exentas de las 35 horas. ¿Tiene más tiempo libre el trabajador francés? Parece obvio. Las estadísticas reflejan que el tiempo de trabajo efectivo pasó de las 38,8 horas semanales de 1998 a las 35,6 horas de este año, lo que significa que un trabajador del país vecino trabaja, por término medio, tres horas menos cada semana. ¿Cómo afecta la reducción al erario público? Sobre este aspecto, existen informes muy dispares, aunque la opinión más extendida, compartida también por el actual Gobierno, es que las 35 horas provocaron un incremento de los costes laborales y un recorte en los márgenes brutos de las empresas. Sin embargo, la reforma también provocó un aumento de la productividad por hora trabajada, cifrado por la Administración en un 4% más. ¿Qué opina la sociedad francesa? Una encuesta elaborada por el Ministerio de Empleo en el 2001 destacaba que un 60% de las personas que se beneficiaban de la reducción del tiempo de trabajo estaban satisfechas. Todavía hoy, las 35 horas semanales parecen gozar de un amplio apoyo social, como demuestra un sondeo realizado la semana pasada por Sofres, en el que el 53% se declaraba partidario de mantener la reforma, aunque admitía que la medida provocaba una desorganización en la vida de las empresas. ¿Cómo está la situación en el resto de Europa? Francia es el único país que implantó por ley las 35 horas, pero no el único que desarrolló los contratos a tiempo parcial, algo que Bruselas reclama de manera insistente para agilizar la creación de empleo en el territorio comunitario. El caso es que un holandés trabaja menos horas efectivas que un francés (1.340 al año), al igual que un sueco (1.342), un danés (1.499) e incluso un alemán (1.444). En España, la jornada efectiva del año 2000 fue de 1.595 horas, es decir, un centenar de horas más que en Francia.