La creación de 5.000 pequeñas y medianas empresas en cuatro años es el principal reto al que se enfrentan las cámaras de comercio españolas, según su presidente.
02 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.José Manuel Fernández Norniella -ingeniero en técnicas energéticas, de 56 años de edad, y presidente de Ebro-Puleva- lleva más de cuatro año en la presidencia del Consejo Superior de Cámaras de Comercio de España con un balance que estima «altamente positivo». «En los últimos tiempos ya hemos puesto en marcha más de 2.000 empresas y ahora queremos 5.000 más hasta el 2006», afirma con decisión. -La ley delimita claramente el ámbito de actuación de las cámaras: defensoras de los intereses generales de la industria, con responsabilidades en comercio exterior y formación y, a la vez, instituciones consultivas de las Administraciones públicas. ¿No es un ámbito competencial muy ambicioso. -Sí, pero lo llevamos adelante cada año: dedicamos 102 millones de euros (casi 17.999 millones de pesetas) a formación en nuestros cien centros, gestionamos las prácticas de 78.000 alumnos e invertimos casi 47 millones en la penetración exterior de nuestras empresas. Tenga en cuenta que hay 85 Cámaras, 180 puntos de atención directa a las empresas y 2.000 personas trabajando en ellas, además de 2.500 empresarios gestionándolas. -O sea, que las cámaras ya no están obsoletas... -Obviamente. Ésa es una imagen que pertenece al pasado, pues en los últimos años las cámaras se han puesto a la vanguardia de muchos temas importantes para las pequeñas y medianas empresas. Sobre todo, en lo referido a la creación e impulso de las vocaciones empresariales y al comercio exterior. Y lo han hecho muy rápidamente, sabiendo responder en todo momento a las demandas de sus usuarios, que no son otros que las empresas. -¿Cómo observa la situación económica de Galicia en la actualidad? -Tirando como una moto, modernizándose a pasos agigantados, a velocidad de crucero en los últimos años. Cuándo iba a pensar Galicia en tener una empresa como Inditex, única en España, y cientos de empresas internacionalizadas, entre ellas el caso arquetípico de Unión Fenosa en Asia o Sudamérica. Y, además, en ámbitos punteros, como el diseño, la moda o las nuevas. A Galicia se la ve distinta desde fuera porque le está sucediendo lo que a España respecto a Europa, que está corriendo más deprisa y aquí está este claro diferencial, una región muy dinámica.