Según demuestran todos los estudios, los casos de desigualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral no han variado sustancialmente en los últimos tiempos. Tasa de actividad. En el año 2000, la tasa de actividad femenina en el conjunto de la Unión Europea se situó en el 46,9%, muy lejos del 40,2% alcanzado en Galicia o del 39,9% español. Esta cifra arroja una diferencia mayor si se compara con el 60,2% de ocupación de las mujeres en Dinamarca, el 58,3% de Filandia, o el 56,5% de Suecia. Tasa de ocupación. La tasa de ocupación masculina supera a la femenina tanto en Galicia como en el resto de España. Sin embargo, su evolución entre 1991 y el 2001 ha sido muy diferente: mientras que en Galicia esta tasa se redujo en 4,6 puntos, en España creció levemente, hasta aumentar un 0,3 % el trabajo para los hombres. Tasa de paro. En el período de 1991-2001 la tasa de paro femenina aumentó en Galicia 3,5 puntos, mientras que en el conjunto de España disminuyó cinco puntos. Tanto en la comunidad como en el resto del país, las tasas femeninas duplican las masculinas, pero lo más preocupante es que también duplican a las de la UE: en el 2000, la tasa media de desocupados en Europa era del 9,9%, muy alta si se compara con la de Luxemburgo (2,7%), pero muy baja si se compara con las registradas en Galicia y España en el 2001 (19,1% y 18,8%, respectivamente).