-Rafael Iglesias, de la CIG, ha dicho que hubiera preferido que Castromil comprase Monbus. -En el comité de Castromil hay tres representantes de UGT, dos de Comisiones, uno de la CIG y otro de UCA. A la vista de estos datos, habrá que preguntarle a todo el mundo sus inquietudes. El señor Iglesias debería reflexionar sobre la desmesurada huelga de La Unión. De hecho, algunos trabajadores que ya no están, se arrepintieron. De esa situación tenemos que aprender todos. -¿Se está promoviendo un grupo gallego de transporte? -Nosotros tenemos una flota de 600 autobuses, pero en Inglaterra no seríamos nadie. Queremos hacer una compañía con dimensión, orgullo de todos los gallegos y con mayoría de capital gallego, sin perjuicio de aportaciones exteriores. -¿Cómo se ha concretado el apoyo financiero para esos 7.000 millones de pesetas de la operación? -Yo no he dicho ninguna cifra y no voy a decirla. Hasta el momento, todo ha ido muy deprisa, y en la compra todavía falta un proceso de dos meses. La Xunta nos apoya como a cualquier empresa de un sector estratégico. A través de mecanismos como el Igape se hace una subsidiación de tipos, pero el crédito conseguido en su día para adquirir La Unión provino de entidades financieras con los avales de los patrimonios de los accionistas. Ahora la Xunta tiene asegurada esta inversión, porque tal y como está estipulado en el contrato, sin prebendas, nunca perderá dinero en ella. -¿Se plantea comprar Cal Pita? -Es la primera noticia que tengo y puede causar daño. En absoluto, no se nos pasa por la imaginación, ni sabemos nada. En este mundo de rumorología, yo pido respeto para los propietarios de Cal Pita, porque cualquier cosa que se diga puede perjudicarles. -¿Mantendrá los cargos directivos de la familia Castromil? -Sí. Sin haber profundizado, creo que allí hay buenos directivos y el que quiera continuar, va a continuar. Lo que se necesita es gente trabajadora, que esté por la labor y por la empresa.