María Parga Landa, directora coordinadora de la Sociedad de Bolsas
03 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La Bolsa no atraviesa sus mejores momentos. Entre el conflicto bélico y el caso Gescartera, los inversores viven en un sin vivir. Cada susto que pasan lo trasladan miméticamente al parqué. Es el efecto de la globalización en la Bolsa, donde, según María Parga Landa, directora coordinadora de la Sociedad de Bolsas, el efecto Bin Laden ya está descontado. -¿Cómo se ve el caso Gescartera desde la Sociedad de Bolsas? -La Sociedad de Bolsas siempre se ha mantenido al margen porque representa la contratación, la tecnología. Sobre estos asuntos siempre se han posicionado las cuatro Bolsas. Dicho esto, a nivel particular diré que veo el caso Gescartera con preocupación. Sin embargo, estando Blas Calzada de presidente de la CNMV... Que haya un presidente que controle el mercado es fundamental. -Se habla de la nueva ley financiera y de la integración de los organismos de supervisión del sistema financiero ¿Qué le parece? -Es importante que exista la Comisión Nacional del Mercado de Valores y que sea independiente. Que supervise y esté integrada por personas con un conocimiento profundo del mercado, porque éste cambia y diseña muchos productos. En mi opinión, ha sido un gran acierto nombrar a Blas Calzada presidente. Es apolítico, independiente y está empapado del mercado. La supervisión no es un asunto teórico, tiene mucho de práctico. -Se esperaba el lanzamiento de fondos de inversión que coticen en Bolsa. -El año que viene tenemos pensado lanzar los warrants y los ETF (fondos de inversión cotizados en Bolsa). -Había problemas con su fiscalidad. -Sí, pero están a punto de ser solucionados. -En su conferencia (inauguró un master sobre carteras y mercados financieros organizado por la Universidad de A Coruña) comentaba que el 11 de septiembre se multiplicaron las subastas de volatilidad (se ponen en marcha cuando los valores alcanzan un tope máximo o mínimo en su banda de cotización). ¿Cómo vivió el 11 de septiembre? -(Suspira) Fue un día de muchísima actividad, de muchísima volatilidad y, sobre todo, de desconcierto. Cuando registramos tanta incertidumbre, consideramos que lo más importante era permitir la liquidez. Que el mercado siguiera dando servicio a los clientes que quisieran comprar y que quisieran vender. Fue una medida acertada. -¿Cómo está ahora el mercado? -Tras momentos de mucho nerviosismo, ahora está tranquilo. Con actividad, pero muy susceptible. Cualquier decisión le afecta. Hay liquidez, mucho movimiento. -¿Los inversores esperan que llegue alguna fecha concreta o que suceda algo? Me explico, que capturen a Bin Laden, que aparezca muerto, que no aparezca... -Todo lo que está relacionado con Bin Laden ya está descontado. Este conflicto se augura largo, lento y duro. ¿Los inversores están esperando algo? Creo que no. El mercado es más representativo de la psicología. Así, un momento de intranquilidad de la población se vive en el mercado porque está muy susceptible. -¿El cierre de la Bolsa de Nueva York cuatro días repercutió en España? -La contratación aumentó, lo que ocurre en momentos especiales. Una vez que Nueva York abrió, el mercado volvió a su ser (me refiero a precios). A lo mejor, el hecho de que Wall Street estuviese cerrada contribuyó a que la bajada fuera más brusca. Su cierre produjo inseguridad y movimientos a la baja. -La Sociedad de Bolsas está promoviendo sistemas externos para ejecutar la contratación de valores. -Sí. Estos sistemas permiten que un cliente institucional pueda tomar decisiones a nivel mundial desde una pantalla de ordenador. En reuniones con miembros de mercado nos han informado de que, una vez levantadas las barreras, es previsible que las instituciones financieras aumenten sus inversiones en España, en torno a un 80%.