UNA DIFÍCIL TAREA

La Voz

ECONOMÍA

MANUEL PORTELA OPINIÓN

06 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo curioso de Gescartera es que no aparezca el dinero, ni el negro ni el blanco. La gestión de una agencia de valores puede ocasionar rentabilidades negativas, pero nunca la pérdida de toda la inversión en tan poco tiempo. O Camacho es un tonto perdido o tiene tanta experiencia y es tan listo que no le van faltar ofertas de trabajo cuando salga de la cárcel. No es nada fácil hacer lo que ha hecho. En primer lugar, en el mercado de la intermediación financiera todos se conocen y todo se sabe; en segundo lugar, la CNMV tiene los medios para detectar, controlar y castigar los comportamientos desviados y las ilegalidades; además, Camacho ha tenido que pagar bien a comerciales y comisionistas para que la oferta encontrase la demanda durante mucho tiempo sin despertar sospechas; también ha tenido que engañar a mucha gente experimentada para tener todos los papeles en regla, lograr una auditoría limpia, los impuestos en regla y los informes financieros cuadrados; ha tenido que saber dónde se puede colocar de manera segura tanto dinero; y por último, y no menos importante, ha tenido que cumplir siempre con los viejos inversores para que nadie protestase. Los intermediarios siempre estarán tentados por ilegalidades. Pero, era peor en la época de los de los agentes de cambio y Bolsa. La diferencia es que ahora hay normas financieras de obligado cumplimiento, normas voluntarias de comportamiento ético y órganos de control, que han acrecentado el riesgo del estafador.