CALDERILLA

La Voz

ECONOMÍA

SOFÍA VÁZQUEZ OPINIÓN

16 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

No hay mayor injusticia que una sanción injusta. Repsol deberá pagar los 500 millones de pesetas de multa que le ha impuesto el órgano de defensa de la competencia -por mucho que diga que va a recurrir el dictamen-, tras haber atentado contra el libre mercado con el único objetivo de engordar aún más su cuenta de resultados. ¿A costa de quien? De usted y de mí, por supuesto, no le quepa la menor duda al respecto. Solamente un miembro del Tribunal de Defensa de la Competencia sostiene que la multa es «inadecuada, por insuficiente». Luis Martínez Arévalo fue el único representante del Tribunal que defendió la imposición de una sanción mayor, porque la ley permite elevarla hasta el equivalente al 10% de los beneficios. Pese a estar en minoría seguro que tiene todo el apoyo de los consumidores. ¿Qué son 500 millones para la compañía petrolera? Calderilla, porque el año pasado, sin ir más lejos, batió todos los records de beneficios de las empresas españolas. Ganó la friolera de 404.151 millones de pesetas, una cantidad superior en un 140% a la que había obtenido en 1999. En fin. Como decía al inicio. La multa de 500 millones de pesetas es, para la petrolera hispano argentina Repsol-YPF, simple calderilla.