BSCH zanja la lucha interna de poder con la unificación de las marcas BCH y Santander

REDACCIÓN A CORUÑA

ECONOMÍA

El grupo excluirá de Bolsa a Banesto y cerrará otras mil sucursales hasta el 2003, de las que entre el 10% y el 12% podrían estar en Galicia La lucha de poder desatada en el seno del BSCH ante la proximidad de la presidencia única de Emilio Botín tras la jubilación de José María Amusátegui, en marzo del próximo año, parece haber tocado a su fin. El consejo de administración de la entidad dió ayer por zanjada la crisis con el anuncio de la decisión de unificar las redes de sucursales de BCH y Santander bajo la denominación única de BSCH y el reforzamiento de la figura del vicepresidente primero y consejero delegado del banco, Ángel Corcóstegui, que mantendrá sus poderes con la llegada de la presidencia única. Hasta el 2003, el grupo cerrará otras 1.000 oficinas, de las que entre un 10% y un 12% podrían estar radicadas en Galicia, según expertos del sector.

26 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Las medidas aprobadas ayer por el BSCH forman parte del denominado Programa DOS, un plan estratégico que abarca hasta el 2003 y que pretende aumentar el beneficio neto atribuido del grupo un 20% cada año y mejorar su rentabilidad. Todo ello, respaldado por un intenso proceso de reducción de costes, capítulo que, en dos años, alcanzará la cifra de 150.000 millones de pesetas. El plan pasa por la unificación de las redes de sucursales del Banco Santander y del BCH, que operarán bajo una única marca, Banco Santander Central Hispano (BSCH), y el mantenimiento de la independencia de Banesto, sobre el que el grupo lanzará una opa para excluirlo de Bolsa. El Programa DOS incluye el cierre de otras 1.000 oficinas, que se sumarán a las 1.400 que han sido suprimidas desde que se firmó la fusión, en enero de 1999. Expertos del sector consultados por este periódico consideran que entre el 10 y el 12% de esas sucursales corresponderán a Galicia. Una vez concluido este proceso de cierre, el grupo contará con aproximadamente 4.000 oficinas en España. Además, se acometerá un ambicioso plan de ventas de inmuebles en España y Latinoamérica que, sólo en España, permitirá ingresar unos 100.000 millones de pesetas. También se impulsarán las prejubilaciones en la alta dirección del banco, colectivo que se reducirá en un 50% respecto al inicio de la fusión. Efecto pacificador Al margen de los efectos sobre la cuenta de resultados, las medidas adoptadas ayer por el consejo de administración del banco persiguen, sobre todo, un efecto pacificador, a la vista de la lucha de poder desatada en las altas instancias del grupo ante la proximidad de la presidencia única, que quedará en manos de Emilio Botín cuando José María Amusátegui se jubile, el próximo mes de marzo. Las medidas pactadas entre Botín y Amusátegui y anunciadas ayer vienen a reforzar la figura de Ángel Corcóstegui, que se mantendrá como vicepresidente primero y consejero delegado del grupo cuando expire la copresidencia y estará al frente de todas las divisiones del grupo, con la excepción del área de control de riesgos, que seguirá dependiendo del vicepresidente Matías Rodríguez Inciarte. Otra clave de la operación es el nombramiento de Enrique García Candelas, procedente del Santander, como director general de la red de particulares, área que representa el grueso del negocio minorista y que se considera decisiva en la nueva etapa. En contrapartida, Juan María Nin, con origen BCH, se hace cargo de la red de banca para empresas.