El encarecimiento de los carburantes previsto por el sector petrolero para las próximas semanas, supondrá un nuevo golpe para el bolsillo de los consumidores españoles. Y es que, la prevista no es, ni mucho menos, la primera subida que se produce este año. Desde que acabó el mes de enero, el precio de la gasolina sin plomo de 95 octanos ha experimentado un incremento del 4,57%, según datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea. Ahora cuesta seis pesetas más que en enero. En el caso de la gasolina súper (97 octanos), el aumento es algo menor, del 3,67%. El consumidor paga actualmente una media de 146,8 pesetas por cada litro de este carburante, frente a las 141,6 que desembolsaba a finales de enero. Por el contrario, el gasóleo de automoción es ahora más barato que a principios de año. Frente a las 121,6 pesetas en las que se situaba a finales de enero, el precio medio de este carburante es ahora de 114,7, casi siete pesetas más barato. Más barato que en el 2000 Con todo y a pesar de estas subidas, los precios de los carburantes están aún por debajo de los niveles en que se movían cuando acabó el 2000. Así, el coste medio del litro de gasolina sin plomo de 95 octanos distribuida en las estaciones de servicio españolas es 3,1 pesetas inferior al de diciembre del pasado año. La súper, cuesta en la actualidad 4,6 pesetas menos de media y el gasóleo de automoción, 14,2 pesetas. En cualquier caso, los precios españoles siguen estando entre los más asequibles de Europa. En concreto, el coste de la gasolina sin plomo de 95 octanos es en la actualidad el segundo más bajo de la Unión Europea, sólo por detrás del que se aplica en Grecia (0,788 euros, 131,11 pesetas). El más elevado corresponde al Reino Unido, donde los consumidores pagan 1,215 euros (202,16 pesetas) por cada litro de este carburante. El coste medio de la gasolina sin plomo es en la Unión Europea de 180,32 pesetas, frente a las 137,4 pesetas/litro que se pagan en España. En el caso del gasóleo de automoción, el precio medio en Europa alcanza las 139,17 pesetas/litro, casi 25 pesetas más de lo que cobran de media las estaciones de servicio españolas.