«Tanto paro juvenil es insoportable»

MARIO GONZÁLEZ SANTIAGO

ECONOMÍA

XOÁN A. SOLER

Juan Carlos Aparicio Pérez, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales La botella, como siempre, puede estar medio vacía o medio llena. Los que se decantan por la primera opción ven España con mucho desempleo, con una tasa alta de siniestralidad laboral y con un problema de incorporación de la mujer al mercado. Juan Carlos Aparicio, ministro de Trabajo, es de los que piensan que el frasco se encuentra a media capacidad. El problema radica en cómo llenarlo del todo. Su receta pasa por volver a la reforma de 1997, auspiciada por Javier Arenas: apelar al consenso de los agentes sociales, buscar incentivos para los contratos indefinidos y estabilizar la situación laboral de los jóvenes.

11 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Sindicatos y patronal siguen sin alcanzar un acuerdo. El ministerio ya ha ultimado un documento ante una eventual ruptura entre los agentes sociales. En ese informe, se apuesta por los incentivos a las contrataciones largas y se incluye un abaratamiento del despido en los nuevos contratos. _¿Cuándo va a hacer que suene el silbato? _De momento, todavía confío en un acuerdo que nos permita avanzar, al igual que hace tres años. Lo que he dicho es que ya va siendo hora de decidir si va a haber consenso. _¿Qué hará en caso contrario? ¿Impondrá su criterio? _El Gobierno maneja todas las alternativas, no estamos ante una posición cerrada. Si digo que nuestro planteamiento es único estoy dificultando las posibilidades de acuerdo. E insisto, la creación de empleo estable requiere consenso porque los intereses son comunes para empresarios, sindicatos y Gobierno. Mi referencia es la reforma del mercado elaborada en 1997. Se trata de crear empleo estable y de calidad. _El paro ha bajado y sin embargo algunos economistas advierten de que con sueldos tan precarios cae el consumo. Es decir, no se compran coches ni pisos... _El desempleo en esa franja de edad ha descendido en un 40% porque fueron los grandes beneficiarios de la reforma anterior. Ahora bien, queda un trecho muy amplio por recorrer. Resulta obvio que tanto paro juvenil es insoportable. Siempre he dicho que mejorar las condiciones de trabajo de los jóvenes es actuar en favor del conjunto de la sociedad. _¿Cuál es el mecanismo para invertir la tendencia? _Tener unos planteamientos que eviten que el mercado laboral se dualice. Es decir, que no haya profundas diferencias entre jóvenes y mayores. Hay que evitar la temporalidad en los contratos de trabajo. Y en esto debemos convencer al empresario y al conjunto de agentes sociales. Nuestras directrices van en ese camino. _¿Cómo ve el mercado laboral gallego? _Tiene dificultades añadidas por la alta tasa de envejecimiento. Durante mucho tiempo, esta tierra ha sido un punto de partida y no de llegada. Sin embargo, ahora hay datos que invitan a un razonable optimismo: en los últimos cuatro años son más de cien mil los gallegos que se han incorporado a la Seguridad Social. _¿Usted cree que el incremento salarial previsto se ajusta a la inflación real? _Toda predicción tiene elementos de riesgo. Cuando hablamos del 2% no sólo aludimos a una cifra sino a un objetivo común para toda la UE. _Sin embargo, la realidad es muy terca y hay productos, como los combustibles, demasiado encarecidos... _Es cierto, pero el Gobierno tiene que dar ejemplo y debe actuar en base a un parámetro de responsabilidad presupuestaria que permita el crecimiento económico. No se trata de que sea creíble sino de cumplir un objetivo. _En el conjunto del Estado hay otra realidad preocupante: se cae demasiada gente del andamio.... _Las cifras revelan un promedio de 120.000 accidentes de trabajo anuales. El 95% son considerados leves. _El año pasado cien personas padecieron siniestros mortales en horario laboral... _El balance es difícil de asumir y tenemos la obligación de explicarle a la opinión pública por qué fallece tanta gente. La clave para invertir esta tendencia es la cooperación entre los agentes sociales. Durante muchos años, hemos visto que el método de arrojar responsabilidades es ineficaz.