Los transportistas españoles aseguran que la crisis de los carburantes les provoca múltiples problemas, como la congelación de sus salarios La cara humana del conflicto de los carburantes está en sus protagonistas. Son españoles que viven prácticamente en la carretera o que, en el mejor de los casos, residen en un país extranjero, ya que sus experiencias personales les han llevado a trabajar en empresas que transportan productos a España. Durante las últimas semanas han estado más que nunca al pie del cañón. La mayor parte de ellos han aguantado estoicamente todo tipo de problemas en la carretera. Sin embargo, se quejan de ser los principales afectados cuando los combustibles y el peaje de las autopistas suben sus precios.
22 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.En opinión de Jorge Fernández, conductor de camión, los camioneros se pasan la mayor parte de su vida entre gasolineras, por lo que son una clase de emigrante y no un «turista pagado», como se ve que dijo un dirigente político en alguna ocasión. Este camionero de 47 años y natural de Porriño, trabaja para el Grupo Tráfico, que agrupa 33 empresas, entre ellas Tráfico, Transportes y Aduanas, ubicada en Mos (Pontevedra) y especializada en transportes internacionales. Con doce años de rodaje a sus espaldas, Jorge Fernández, ha vivido desde su trailer las movilizaciones de las semanas pasadas en las carreteras europeas. Sin embargo, no se ha quedado bloqueado en ningún momento. «Yo he conseguido escaquearme _dice Jorge_, ya que los paros en Bélgica o en Holanda no me afectaron más que en retenciones. Pero tengo que decir que otros compañeros se quedaron parados en la autopista, lo que supone no contar con un sitio dónde comer. Ni siquiera dónde ir al baño», comenta. Paciencia Otro camionero que ha estado en el meollo del conflicto es el valenciano Paco Espejo, de 30 años y asalariado de la empresa Transportes Mercé. Para él, lo más sorprendente de las «blocadas» ha sido la paciencia de los camioneros para resistir la incómoda situación, aunque se queja de la falta de solidaridad entre los camioneros europeos: «Yo me temo una nueva huelga en Francia en cuestión de medio mes, cuando empieza la jornada de la naranja para España. No nos tratan como a personas», protesta. El día a día de los camioneros consiste en conducir, por ley, un máximo de cuatro horas seguidas, con intervalos de una hora de descanso, y sin sobrepasar el tope de diez horas por jornada. Cada camión lleva un tacógrafo para controlar si estas reglas se siguen. Las multas por infracción a este respecto pueden alcanzar incluso las 300.000 pesetas. Según Jorge Fernández, conocido como «Coque», la crisis del petróleo tiene efectos en cadena que le repercuten directa e indirectamente, ya que al ganar su jefe menos dinero, su sueldo se paraliza y resulta más difícil negociar el convenio colectivo de los trabajadores del sector. Además, comenta que, teniendo en cuenta los aproximadamente 1.400 litros de gasoil que se necesita para el viaje Vigo-Holanda, el precio ideal del gasóleo oscilaría alrededor de las 110 pesetas; esto es, doce pesetas menos que el precio actual en España y 48 menos que en Francia. «Lo que pasa es que las autopistas suben, el gasoil sube y el cliente no está dispuesto a pagar más. Es un callejón sin salida». Por eso, «Coque» le pediría a los ministros de Economía y Transportes «que se reduzca el precio del gasoil, que es una burrada en estos momentos, y que se bajen los impuestos para abaratar los costes».