Cerdos con estrés en Pedroso

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN

RODEIRO

MARCOS MÍGUEZ

Reportaje | Litigio entre ganaderos y una cantera de granito Dos mil animales de tres granjas sufren trastornos a causa del ruido provocado por las detonaciones de una explotación dedicada a la extracción de granito

16 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?a convivencia entre vecinos nunca es fácil, pero si se trata de una explotación de cerdos y una cantera de granito, la cosa se complica. En la parroquia de Pedroso, en el municipio de Rodeiro, los propietarios de unas granjas porcinas mantienen desde hace años varios litigios con la empresa Granitos Moravi, propiedad de un vecino de Monterroso. Muy cerca del frente de explotación se encuentran las tres granjas propiedad de José Fernández García. Allí viven 230 madres y sus respectivos cebos, es decir, cerca de dos mil animales. Luis, el hijo del propietario de la explotación, explicaba ayer que los cerdos se ven muy afectados por el ruido de las detonaciones. En la granja se dan partos en que los lechones de toda una camada nacen muertos. Algo que ocurre en un porcentaje superior al de otras explotaciones. Toda la culpa, dice Luis, es del estrés, que también afecta a su comportamiento. Un hotel con ruido La familia cuida con mimo a los animales, tanto es así que los vecinos consideran que las granjas vienen a ser como un hotel de lujo para estos cerdos que cuentan con todo tipo de comodidades. La única queja es el ruido y algún que otro susto como el que 5 de agosto del 97 provocó la muerte de una cerda. Al animal le cayó encima un fragmento de roca que salió volando de la cantera y que impactar en el tejado de la granja abrió un boquete aplastándolo. Los propietarios, que ya ganaron algún litigio, tienen ahora pendiente de la decisión del juzgado una reclamación a la empresa a la que demandan el pago de los daños causados tanto en las granjas, que en estos momentos son tres, como en la vivienda familiar. En ellas se produjeron numerosas grietas en toda la estructura que los propietarios achacan a la actividad de la cantera. La explotación de granito se encuentra a 40 metros de la propiedad de estos vecinos. El punto más alejado de la cantera está a 500 metros de la aldea. De ahí que también los vecinos se vengan quejando de los ruidos y las molestias causadas tanto por esta explotación como de otras que operan en el entorno de la aldea. El propietario de Moravi, Xesús Vázquez Albor, tiene la cantera arrendada a Pablo Morais. Eso no evitó que en 1998 una sentencia condenase a ambos a pagar una fuerte suma en concepto de indemnización a los dueños de las granjas. Veteranos José Fernández García y su mujer construyeron la primera granja hace unos 27 años y ahora tanto ellos como su hijo se encargan del negocio, al que dedican arduas horas de trabajo. Granitos Moravi fue la primera de las canteras que se instaló en Pedroso en 1993. Estos días el Concello de Rodeiro, que actúa de mediador entre los vecinos y las canteras en este conflicto, tiene pendiente la redacción de un documento por el cual Moravi se compromete a recuperar una traída de agua dañada y los vecinos retiran la denuncia correspondiente. Un acuerdo en el que no entran las reclamaciones del dueño de la granja ya que en la última reunión celebrada entre afectados y propietarios de la explotación de granito ese tema ya no se abordó. La cantera obtuvo licencia municipal definitiva el o de diciembre del 97, pero un poco antes, el 5 de agosto de este mismo año un informe técnico del Concello recogía ya la supuesta existencia de carencias relativas a la seguridad. El 5 de diciembre de ese mismo año se emite otro informe en el que figura que todo se ajusta a la normativa. Poco después la empresa empezó a construir una escombrera de piedra que obtuvo la autorización de Industria. Hoy los vecinos aseguran que la escombrera, que linda con las granjas, tiene una altura de cerca de 30 metros y temen que a causa de la erosión o las lluvias dada su inclinación pueda provocar algún accidente. Los propietarios de la explotación intentaron en los primeros años arreglar amistosamente estas diferencias, pero finalmente tanto ellos como los vecinos decidieron acudir al juzgado, aunque ahora desde el Concello se retoman las negociaciones para intentar acercar posturas y hacer posible la convivencia de la industria y la tranquila vida en el rural.