El milagro del buen tiempo animó el desfile de carrozas y comparsas
08 feb 2026 . Actualizado a las 20:59 h.El alcalde de Lalín, José Crespo, afirmaba ayer en la Encomenda con la que se abrían los actos de la Feira do Cocido que habían comprado buen tiempo hasta las 17.00 horas. El milagro se extendió algo más de la cuenta y a las 18.00, aunque nublado, del cielo aún no había caído una gota. El sol de la mañana animó el viaje que, un año más, miles de visitantes realizaron en autobús o en turismo para disfrutar en el Kilómetro Cero de Galicia de la experiencia de un cocido lalinense. Un plato de fama internacional que ya reina todo el año.
Crespo quiere llevar el cocido a otro nivel y que este plato gallego sea patrimonio inmaterial de Galicia, de España y del mundo por ese orden. El alcalde apuntó en la comida oficial que había un Lalín en Manchuria y estaba pensando en la posibilidad de un hermanamiento. En cartera Lalín tiene un cocido en Nueva York y ayer Crespo contó que la Real Banda de Oviedo le propuso crear un Himno del Cocido.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, presidió junto con el regidor la colocación de la capa a nueve nuevos miembros. Todos ellos forman ya parte de un amplio elenco de embajadores del plato rey. Se confesaron ilusionados y agradecidos. El pregonero y cirujano Diego González Rivas calificó, en su pregón, la Feira do Cocido como «algo máis que unha celebración gastronómica: un verdadeiro espazo de encontro cultural e identitario» afirmando que «o cocido de Lalín non só alimenta o corpo, senón tamén o pensamento, a memoria colectiva e o orgullo de pertencer a unha terra cunha riqueza cultural extraordinaria». Irene Villa confesó que llevaba años queriendo venir a Lalín comentando que «llevamos a Galicia en el corazón». Madrigallega se declaró la concejala de Turismo de Lalín, Almudena Maíllo, que ayer también recibió la capa y se comprometió a promover el cocido lalinense.
Al seleccionador nacional, Luis de la Fuente, que ayer probó por primera vez el plato lalinense, Crespo le pidió que premiara a la selección con un cocido y el físico Jorge Mira comentaba que llevaba una semana practicando para firmar con el estadullo que Xacobe Pérez Paz, que dirige cada año el acto, bromeaba apuntando que cogerlo «é enfrontarse a nanotecnoloxía». Ramiro Mejuto agradeció al regidor la puesta en valor del empresariado dezano y tanto la conselleira María Martínez Allegue como el director xeral da Lingua, Valentín García, alabaron tanto el plato como esta tierra de afectos y trabajo. Una capa que también recibió Antonio Chaves, ya lalinense de adopción.
Las multitudinarias comparsas: Cor Café de Pontevedra que desfiló con todo un circo; los personajes de un hotel de Os Remolóns de Vilagarcía; el colorido y brillo de Miúdos de Arcade y Os da Caña de Marín y As Lendas Galaicas de Luces de Tomiño que llevaron hasta un dragón gigante llenaron las calles de música, baile y fiesta. Belén Xestal presentó el desfile en el que concursaron seis carrozas lalinenses. La de Sello se llevó 2.000 euros por la puesta en escena de la llegada de la luz, transformador y molino incluido. Los 1.500 euros del segundo premio fueron para la Banda de Vilatuxe que fabricó una réplica móvil del avión de Loriga, un barco y recreó los viajes de la banda. El tercer puesto, con 1.000 euros, fue para A Carballeira de Cercio con todo tipo de elementos hechos con madera. Un aserradero con material antiguo y todo hecho a mano para la ocasión, incluidas varias tallas artísticas. Los 500 euros del cuarto premio los llevó Botos con la comparsa «así nos criamos» y los 300 del cuarto la de Os Cabaleiros de Lalín con los cesteiros. El sexto puesto fue para A Xesta.