Firmas como Nikis o Silvereira cuentan con colecciones especiales
18 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.En algunos históricos bazares de Lalín como el de Torres, en liquidación, o el de Mato recuerdan aún muy vívidamente aquellas hordas de emigrantes que regresaban, sobre todo en los meses de verano, procedentes de diferentes países de Europa y de América. Una clientela que se llevaba, de vuelta a casa, la maleta llena de recuerdos de Galicia en general, y de Lalín en particular.
Desde aquellas ventas en bloque de hórreos, carros de vacas, muñecas y muñecos vestidos con el traje regional o ceniceros pintados han cambiado muchas cosas. Los gustos son otros y la oferta se renueva para dar respuesta a una demanda creciente, por parte de los visitantes, de llevarse un recuerdo de Lalín.
Tanto es así, que firmas como Nikis o Silvereira incorporaron a sus colecciones piezas propias inspiradas, en este caso, en la celebración más emblemática de la capital dezana: la Feira do Cocido. En el escaparate de Alalá, en la Praza da Igrexa, Lorena Bugallo tiene a la venta un amplio abanico de objetos. De Nikis hay mandiles, bolsas de cordón o camisetas que llevan el cocido por bandera. En Mombai, Mon Rivas vende una variedad de cerditos artesanos que forman parte de la colección de Silvereira inspirados en el plato rey lalinense con joyas realizadas en madera de amieiro.
Lorena Bugallo cuenta que «la gente compra un montón» especialmente los fines de semana en los que la localidad recibe un montón de visitantes, muchos de ellos para comer un cocido, y en jornadas como el de la pasada Feria do Cocido. De la tienda no solo se llevan este tipo de recuerdos sino que, añade Bugallo, «nos compran muchas latas de lacón con grelos de Embutidos Lalinense y se llevan también otros productos gastronómicos que tenemos como licores de Pousa o miel De Liñares».
Los comerciantes se encuentran últimamente con que aumenta la demanda de recuerdos pero que, a diferencia de lo que ocurre en la mayor parte de las ciudades, no existe merchandising propiamente dicho de la villa, de ahí que muchos hayan decidido vender sus propios imanes con imágenes de la villa que se pueden encontrar en diferentes tiendas y que son de producción propia como los de Alalá o los de algunos bazares.
Uno de los productos para los que hay demanda, pero muy poca oferta, son los preciados pines del cocido, da igual de que año, aunque unos tienen más éxito que otro. El de este año, gustó especialmente. De ahí que en Alalá , su imagen se venda en forma de imán de nevera. La oferta se completa con todo tipo de cerditos que van desde simpáticos trabajos de amigurumi, alguno sobre una plataforma y unas letras de madera con la palabra Lalín, a los de cerámica de Sargadelos, que pese a no tener que ver con Lalín se llevan como recuerdo. Se venden en la Joyería López Romero. Son un detalle bonito, que suman el valor de una cerámica tan nuestra como la de Sargadelos, y que, señala Paz Vilariño, tanto compran los que pasan por aquí como los vecinos de Lalín que los adquieren para hacer un regalo o llevarlos fuera como un obsequio a alguien. Para los que buscan algo más práctico que un adorno, sin dejar de lado, los cerditos, hay la opción de la versión hucha.
Demanda de conchas en la confluencia de dos Caminos de Santiago
La confluencia en Lalín como lugar de paso de dos rutas jacobeas como son el Camiño de Inverno y el de Vía da Prata o Mozárabe-Sanabrés, hace por la localidad pasen a diario cada vez un mayor número de peregrinos. Muchos de ellos buscan también un recuerdo. De ahí que a los cerditos y las imágenes de Lalín, en muchos casos de la estatua del cerdo de bronce de la rúa Colón, que pueblan este universo dedicado al visitante, se sumen otras entre las que no faltan las conchas de vieira. Sargadelos ofrece también una versión en forma de castañuela que se venden a 23 euros y en las que al abrirse puede leerse: «Sargadelos saúda aos que veñen peregrinando».
Postales ilustradas con acuarelas de Sé Senande y cerditos variados
Dentro del universo renovado de recuerdos no faltan en ninguna parte las postales. En Lalín no se encuentran a la venta las típicas fotografías de calles o lugares, que son habituales en otros lugares, pero sí se venden unas postales muy especiales, ilustradas con acuarelas de la artista Sé Senande. Se pueden encontrar en diversos establecimientos de la localidad, uno de ellos en la librería Dalvi, a pocos pasos de la estatua del cerdo y del Kilómetro Cero. En estos momentos están agotadas las de una edición especial ilustrada con las Aldeas de Nadal que tuvieron un gran éxito. Quedan algunas con la palabra Lalín y una imagen de la localidad y otras ilustradas con albarizas.
En el Bazar de Mato se mantiene la venta de unos graciosos cerditos pintados a mano que la tienda vende en exclusiva y que llevan años cosechando éxitos.
También tienen demanda, explica Olga Mato, imanes de todo tipo con el nombre de Lalín o también de Santiago de Compostela, por la cercanía, o más genéricos que se llevan como recuerdo de Galicia.
Por el local, explica su propietaria, aún continúan pasando algunos emigrantes ya mayores que hace algunas décadas llevaban una cantidad ingente de recuerdos dirigidos a cada uno de los empleados de las fábricas o negocios que tenían en países como Venezuela, Argentina o Brasil, entre otros. Paquetes que incluían, cuenta, obsequios como abanicos o llaveros. Hoy, en cambio, las ventas son individuales y entre los productos que más se demanda, explica, «están los imanes para la nevera» que son un obsequio muy socorrido.