Reguero de daños en Lalín por la tormenta

Las fuertes lluvias afectaron a edificios públicos y privados y a viales, con especial incidencia en siete parroquias

a. ferreiroa
Lalín / la voz

Sendas trombas de lluvia y granizo, en la tarde-noche del miércoles, sembraron Lalín de daños de todo tipo, tanto en el casco urbano como en el rural. Las calles de la capital dezana se convirtieron en ríos, con alcantarillas desbordadas e inundaciones en bajos, garajes y edificios, principalmente en las calles Arenal, Ponte y Matemático Rodríguez. Mientras, la acumulación de agua en algunas parroquias generó múltiples destrozos, en especial en las parroquias de Santiso, Méixome, Prado, Bendoiro, Bermés, Botos y A Xesta, con incidentes de menos intensidad en otra docena.

La zona más castigada por la tormenta fue Santiso do Fondo, según el concejal José Cuñarro, que visitó la aldea en la mañana de ayer junto al alcalde, José Crespo. «Os veciños tiveron que poñer salchichas dos silos diante das portas para que non lles entrara a auga e tan pronto puideron comezaron a sacar os montóns de terra que se acumulaban nas eiras». En la zona se podían todavía apreciar bolas de granizo de unos 50 centímetros, según el edil, además de constatar a caída del muro de la fuente. Una brigada del Concello se desplazó hasta allí para trabajar en la retirada de lodo y piedras, además de maquinaria de la Mancomunidade.

Antes de esas visitas Crespo se reunió con concejales del grupo de gobierno para coordinar la respuesta a los daños en viales y alumbrado público, además de generar el agua filtraciones en la Uned, auditorio y albergue de A Laxe. También contactó el alcalde con la conselleira de Mobilidade, presidencia de la Diputación y presidente de la Mancomunidade Terras do Deza para pedir maquinaria con urgencia para reparar los daños

En Botos el caudal del agua arrastró rulos de silo, según manifestó el concejal del rural. En A Laxe el río Mosqueiros se desbordó provocando problemas de filtraciones en viviendas y dejando huertas totalmente anegadas. En Santiso las cunetas se llenaron de tierra, al igual que casas, anegándose zonas de ensilado. En Botos, Prado o Bendoiro hubo presencia de barro y piedras en viales, así como en otros puntos del rural, donde se actuó con maquinaria de la Xunta.

El regidor agradeció a Xunta y Mancomunidade la cesión de medios materiales y personal, así como la receptividad de la Diputación, que no podía por no estar operativos por la pandemia. Hubo momentos de caer 5 litros de agua por metro cuadrado en solo diez minutos.

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