«El cliente ya empieza de nuevo a mirar calidad y no solo el precio»

El sector de la construcción hundido por la profunda crisis comienza a desperezarse


lalín / la voz

La enfermedad de su padre la trajo de regreso a su Lalín natal y a encauzar su futuro profesional en la empresa familiar. Beatriz Canda Rodríguez no pensaba dedicar tiempo y esfuerzo a un sector como el de los materiales de construcción, en el que prevalecen los hombres, pero las circunstancias familiares así lo establecieron.

-Acabé el bachillerato y me fui a estudiar a Santiago pero al poco ya enfermó mi padre y regresé; ahí comenzó mi vida laboral en Almacenes Canda en donde me dedico más a la parte administrativa aunque al ser una empresa familiar toca hacer un poco de todo.

-La empresa la fundó su abuelo.

-Si, Camilo Canda. Primero comenzaron a operar en la calle Molinera, más tarde se trasladaron a la Matemático Rodríguez y de ahí ya pasaron a las instalaciones del Montserrat, lugar que se mantiene actualmente. Mi abuelo fue un gran emprendedor, una persona humilde que no tenía estudios ningunos pero que tuvo tesón y empuje para irse por las fábricas y conseguir que estas le apoyasen. Además fue un hombre capaz de ver las necesidades existentes por aquel entonces en el mercado y de sacarle provecho. Posteriormente fue mi padre Adolfo el que se hizo cargo de la empresa y en la actualidad estamos mi madre, mi hermano y yo; somos la tercera generación de esta empresa familiar.

-¿La venta de materiales de construcción siempre fue el eje central de la firma?

-Inicialmente la empresa estaba centrada en la venta de materiales de construcción pero también de patatas, y había incluso un aserradero de madera. Posteriormente se abrió también una tienda de sanitarios, que nada tiene que ver con lo que tenemos actualmente. En la actualidad nos quedamos con el almacén y la tienda. Claro que muchos productos se dejaron de trabajar y se dio paso a otros nuevos en función de la evolución que tuvo la construcción pero también por las propias necesidades del cliente. Hubo que adaptarse, como la mayoría, fuimos mejorando y adaptando las instalaciones a nuevas exigencias, al igual que la maquinaria, buscando siempre dar el mejor servicio al cliente.

-El sector constructivo sufrió un gran varapalo con la crisis, ¿cómo les afectó?

-Fueron años muy complicados en los que la crisis dio un duro palo a muchos sectores y actividades pero sobre todo al de la construcción. Hay que pensar que cuando la empresa pasó a manos de mi padre la construcción estaba en pleno auge. Durante esos años era un ir y venir de camiones con mercancías y los clientes hacían cola. Eran años en que todo estaba por hacer y en numerosas ocasiones los camiones ya ni tocaban el almacén al ir de fábrica a obra. Eran años en que se ganaba dinero en Lalín y había mucho trabajo. La gente se hacía una casa o se compraba un piso; y en el sector ganadero no es como ahora que todo es prefabricado, en aquellos años las granjas se levantaban con bloques, viguetas... todo el material salía de los almacenes. Lo mismo ocurría con la obra pública; estaba todo por hacer. Solamente hay que ver lo que ha cambiado Lalín en estos años para darnos cuenta. Era todo muy diferente. Se movía mucho material. La crisis hizo que bajasen las ventas, muchos impagos, cierres de fábricas y empresas, situaciones que supusieron un cambio en la forma de consumir. Hubo años en que lo único que buscaba o pedía la gente era el precio y nadie hablaba de la calidad. Afortunadamente esto parece que vuelve a cambiar y la gente empieza a mirar de nuevo la calidad.

«En un sector masculinizado como este lo normal es quedarse por herencia»

La recuperación económica comienza a notarse, en mayor o menor medida, por distintas partes del país. Mientras los índices económicos apuntan a una tendencia al alza en la capital, ciudades y pueblos gallegos se pronuncian de manera diferente.

-¿Se aprecia recuperación?

-Diría que estamos en un momento de tímida recuperación. Tampoco sabría decirte si la palabra exacta es recuperación o cambio en el modelo de consumo. En esta zona la construcción no se mueve demasiado y la crisis llegó más tarde, y todo influye. Lo que más abundan son las reformas, algo que ya se preveía a nivel nacional. El sector de la construcción ya hace años que lo venía avisando. Son momentos en los que el cliente quiere que le dediques tiempo y que lo informes de ahí la necesidad de que cada vez estemos más formados y especializados.

-¿Diversificaron su oferta?

-La crisis hizo que trabajásemos líneas de productos que antes no tocábamos.

-¿Se sintió extraña en un sector eminentemente masculinizado?

-Claro. Me puse al frente del negocio siendo muy joven en un sector en el que prácticamente son todos hombres. Siempre me preguntaban por el jefe, bueno todavía pasa... Al final las mujeres que estamos en este tipo de negocio es por lazos familiares... no hay ningún caso, que sepa, de una mujer que montase un negocio de este tipo. Lo normal es que te quedes al frente por herencia del mismo. A la vista está la próxima reunión zonal del grupo de hombres y soy la única mujer. Tuve que empujar para hacerme un hueco (risas).

-¿Y en proyecto?

-Muchos. Tengo una jefa-madre que siempre está proyectando algo. Deza tiene gran potencial y las mujeres tenemos un papel importantísimo que jugar.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

«El cliente ya empieza de nuevo a mirar calidad y no solo el precio»