Crespo insta al ejecutivo de Cuíña a «deixar paso» si no es capaz de gobernar
11 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La oposición de Lalín recoge, pero con pinzas, el guante lanzado por el alcalde Rafael Cuíña para sentarse a dialogar por el bienestar de los vecinos. Tanto el popular José Crespo como el no adscrito Juan José Cruz muestran escepticismo sobre la voluntad real de Cuíña, y subrayan que su oferta parte de la necesidad que supone la minoría de su gobierno.
Crespo adelanta que el PP no dará un cheque en blanco al cuatripartito para garantizar su estabilidad tras «non saber xestionar nin o seu propio equipo de traballo». Aunque apunta la disposición al diálogo y a acuerdos «polo ben de Lalín e para que non se dilapide nun par de anos a herdanza que lles quedou», anticipa que cada propuesta se analizará por separado y de modo puntual, y luego decidirá el grupo municipal «de forma colexiada» si son susceptibles o no de ser apoyadas por el PP. Un matiz importante, porque a día de hoy son mayoría en el grupo los partidarios de endurecer la oposición, frente al mayor entendimiento que suele alcanzar Rafael Cuíña con Crespo en el cara a cara, como el mismo alcalde reconoce. Y ello, pese a que el líder popular se muestra «escéptico e desconfiado porque xa en ocasións anteriores ten dito unha cousa e aos poucos días actuar doutra forma completamente distinta».
Crespo argumenta que el PP realizó oposición firme y constructiva, y seguirá esa línea, apoyando o rechazando propuestas en función de lo que representen para los vecinos; pero dice al gobierno que, acorralado y en minoría pide ayuda «pero non poden pretender que sexa a oposición quen lle resolva os seus problemas. Se non saben, non queren ou non son capaces de gobernar, deben deixar paso». Y cree insólito que un gobierno integrado «polos perdedores dunhas eleccións pretenda agora que non ten a maioría que a estabilidade e a gobernabilidade lla garanta quen obtivo o mellor resultado e aos que desprazaron da posibilidade de gobernar». Añade que aprobarán propuestas de interés, pero que no pueden pedir «unha man tendida para conseguir un equilibrio que eles non foron capaces de manter».
El PP no estabilizará el gobierno
En esa línea, el PP no pactará un acuerdo genérico ni ofrecerá una carta de estabilidad a «un goberno débil e que anda a tombos», que adoptó decisiones que los populares ven alejadas de la voluntad generalizada de los vecinos, como el acuerdo del laicismo o la peatonalización. Señalan que no permitirán presiones y acusaciones del cuatripartito, ni participarán en su juego «de ser goberno e oposición segundo lle conveña, mentres ás nosas costas nos culpan de todos os males de Lalín». En esa línea Crespo habla de falta de lealtad de alcalde y gobierno con la oposición y con el PP. Y compromete lealtad «coas necesidades e intereses dos veciños de Lalín, pero seguirá sendo oposición no Concello dun goberno débil que cada semana ten novos problemas internos ou de xestión».
Por su parte, Cruz agradece que al fin los compañeros de gobierno de Cuíña lo hiciesen entrar en razón. Recuerda el no adscrito que pide diálogo hace tiempo y solo recibió descalificaciones y faltas de respeto del regidor, por lo que agradece el cambio de postura del regidor aunque solo sea porque las circunstancias le obliguen a ello contra su voluntad. Añade que si Cuíña reconoce su error y da el paso atrás de forma real y efectiva, se lo agradecerá, pero «se actúa con deslealtade e pretende usar os titulares de prensa para vender un cambio que non se produce, entón non se arranxará nada». De todas formas su valoración es positiva, aunque señala que por el momento nadie del gobierno se comunicó con él.
El edil no adscrito reitera que no irá a la conciliación el jueves
El concejal no adscrito reitera que no irá el jueves al acto de conciliación planteado por el gobierno local, tras acusar al ejecutivo en pleno de perseguir a empresas. Sobre el anuncio de Cuíña de que no plantearán denuncia contra él, dijo que «era cantado, porque polo que eu consultei non ten nada de ilegal» lo que manifestó en agosto. Al tiempo lanzó una advertencia a quienes «escriben cousas nas redes sociais, que logo borran, porque hai cousas denunciables». Cruz dijo que de ser real el acercamiento con el gobierno todas las partes deberán de «deixar de decir estas barrabasadas, que creo que á xente xa lle aburren». Indicó que no tiene problema en sustituir las alusiones a Xosé Cuíña como exconselleiro, ni en que hablen con él ediles distintos al alcalde, que cree está adoptando ahora una postura de víctima «e a situación é dura para todos», como al hacer que Tomás Vilariño leyese la moción en su contra.
Cruz exige un trato digno en su labor y disculpas por su expulsión
Juan José Cruz ofrece un trato proporcional y recíproco al gobierno local pero plantea condiciones para verificar un giro real en las actuaciones del ejecutivo. Entiende que el alcalde debería retractarse en el pleno de sus afirmaciones de que en ningún caso negociaría con él. Y demanda que reconozca su legitimidad y le dé un trato digno como concejal no adscrito, «polo que espero que non se volva referir a min nos termos que o fixo nos plenos».
Al tiempo, señala que es importante que se le facilite información de los expedientes a tratar con suficiente antelación y vía correo electrónico, «xa que as miñas obrigas laborais foron utilizadas para entorpecer a miña labor de concelleiro». Considera Cruz que el cambio anunciado por el gobierno «non debe servir para tapar os atropelos cometidos no último pleno, no que caprichosamente fun expulsado», y denuncia una actuación en la que se ve signos de irregularidad. Añade que visionó los vídeos varias veces y no encuentra motivos de expulsión. Ve como mínimo exceso de celo del alcalde, que incluso podría motivar «a súa condena nun xuízo», aunque descarta judicializar la vida municipal de Lalín aún más.