Las obras siempre levantan ampollas y por mucho cuidado que uno intente poner siempre provocan molestias. Que si el ruido, que si las vallas, que si los tropezones, la falta de aparcamiento. Cada dos por tres, que si una avería de agua, que si un cableado de fibra óptica, que si el gas, que si un bacheado, que si el pintado de los pasos de peatones, las obras son el pan de cada día. Pero también sería mala señal que no las hubiera, al menos las que tienen que ver con la posible mejora de servicios o de viales.
El caso es que volvieron las obras del gas. Después de que en febrero Gas Natural comprara la red de Lalín de Repsol, los vecinos ya no las esperaban de nuevo y a muchos, les pilló por sorpresa. Antes de eso, en el 2014, la gasificación levantaba todo el centro y tatuaba las piedras de las aceras con números y símbolos en fosforito. Teníamos los puntos G de toda la villa totalmente señalizados. Pasó el tiempo y aún con las heridas del suelo sin cicatrizar volvieron las vallas y las obras fueron a ser la comidilla de las charlas callejeras.
Se anunciaba en febrero que la compra de la red a Repsol evitaba abrir diez calles, pero adivinarlas a la mayoría con el paso del tiempo no le era fácil, además había alguna en la que se abrió en algún punto concreto. Eso hizo que los vecinos estos días cuando veían instalar sus reales una valla amarilla lo primero que se preguntaran era «¿pero por aquí non estaba xa?».
En las últimas semanas, muchos vecinos ya tienen gas natural y en unos meses podrán constatar si la cosa les va mejor o peor. Llegan meses de invierno y de frío en los que apreciar el anunciado ahorro con el cambio de energía y sus potenciales ventajas. Los primeros usuarios en recibir el gas fueron una veintena de viviendas a principios de noviembre. Pero como nunca llueve a gusto de todos, otros se lamentan porque veían en la guerra entre empresas competencia, y por tanto... posibles rebajas en el suministro y ofertas.
Desde Gas Natural Galicia se recuerda que ellos son suministradores y que los vecinos pueden elegir en el libre mercado otra comercializadora que no sea de esta empresa si les interesa.
De momento las vallas siguen su curso y las obras continúan avanzando a buen ritmo. Así que paciencia, que va quedando menos. Y para muestra un botón: en febrero de este año, Gas Natural Galicia ya había desplegado la red de gas natural a lo largo de diez kilómetros del casco urbano, a lo que se sumaban cerca de los siete kilómetros de gas propano que se están adaptando a gas natural. En ese mes, en Lalín quedaban, también algo más de dos kilómetros, que se concentraban, sobre todo, en la extensión de la red de canalización hasta el polígono Lalín 2000.