Encontraron el edificio, reconvertido en biblioteca, más grande y más luminoso
06 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Un nutrido grupo de funcionarios del Concello de Lalín regresó ayer al antiguo consistorio, hoy transformado para albergar la biblioteca, y recorriendo las nuevas dependencias acompañados por el arquitecto Luis Fernández, autor de la obra, y por el teniente alcalde, Nicolás González Casares. Los primeros comentarios al entrar en la planta baja fueron de asombro. Los cubículos oscuros dieron paso a estancias mucho más luminosas y los funcionarios coincidían en tener la sensación de que la planta era mucho más grande de lo que parecía antes y de que los estancias tenían ahora una mayor altura.
Entre los que se dieron un paseo por las dependencias estaba el antiguo conserje. Una de las primeras cosas que hizo Aquilino Vilariño fue ver la transformación de la zona donde estaba la caldera «que tanta lata me daba». El hueco, que creaba un armario en la planta baja y donde se guardaban las carteras y otros objetos perdidos, es ahora un armario remozado. La caja fuerte de la planta baja, al igual que la más antigua, en la primera planta siguen en el mismo lugar.
Arriba, levantó comentarios de admiración el nuevo techo singular, realizado con bloques de madera y al que más y al que menos le costó ubicarse en el nuevo espacio y adivinar donde estaba alguna de las antiguas dependencias en una visita en la que afloraron los recuerdos. La sala principal de la biblioteca ganó en altura y luce al descubierto las vigas de madera. González Casares felicitó al arquitecto lalinense y alabó la obra, al igual que hicieron los funcionarios. En el balcón, los encargados de colocar las banderas comprobaron que se ganó espacio. El martes habrá otra visita por invitación del concello para los trabajadores que no pudieron verlo ayer.
En DIrecto una transformación A examen
Se mantienen elementos antiguos
La obra mantiene elementos singulares como la puerta de los antiguos calabozos, ahora restaurada; las cajas fuertes, una de ellas en la sala de niños; un fregadero de piedra pegado a la ventana que tuvo uso cuando el consistorio fue cuartel, las puertas de la entrada de arriba o los marcos de las puertas de piedra. Elementos antiguos que se suman al nuevo diseño con baños en negro y blanco, una sala con una grada de madera, un salón de actos con climatización independiente y techo acústico o una escalera interior de forja. El espacio que ocupaba la alcaldía será ahora zona de lectura.