El servicio de sustitución de titulares de ganaderías empieza a abrirse paso. El Concello de Lalín consiguió que en 18 explotaciones se ejerciese durante 110 días
09 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El concepto de propiedad y de que nadie es mejor que uno mismo en su profesión choca con la realidad cotidiana de una sociedad que tiene otros valores: económicos y de autoestima. Cada vez más las vacas son máquinas de producir. Perdieron su nombre propio por un número y su valor no es ser mansa sino ser productiva. Al mismo tiempo las explotaciones deben ser estables en su producción y es preciso compaginar días de enfermedad o de incapacidad para realizar el trabajo por parte del titular y, también cada vez más, días de descanso, de romper la rutina, de vacaciones que, en definitiva, es dignificar el trabajo en la granja y colocarlo al nivel de cualquier trabajador de otra áreas.
El sector agrario está a años luz en estos asuntos. Pero también camina imparable por ese camino porque los tabúes se van rompiendo. En el sector ya se va a sumiendo que el mejor vino elaborado en el mundo no tiene que se el de la propia bodega, incluso puede estar en la del vecino. Hay todavía mucho recelo pero se va asumiendo que aquello de que «a miña vaca» no la cuida mejor nadie se tambalea, que hay profesionales capacitados para mantener los rendimientos de una explotación aunque el titular esté ausente por prescripción médica, porque se fue de vacaciones o porque quiere desconectar uno o veinte días.
Contra los recelos, probar
El arma mejor para ir liquidando los recelos es probar la sustitución. Observar que no pasa nada, que la granja no se viene abajo, que sigue igual, con la vaca produciendo leche. Hace ya más de diez años en una ganadería pionera en Escuadro ya se reconocía la dificultad pero que aun así asumían dejar unos días la granja «ainda que non durmamos ben algún día e teñamos que chamar por teléfono».
Llovió desde entonces, ganaderos a título privado, cooperativas y administraciones (Medio Rural en una orden del mes de julio) se pusieron discretamente manos a la obra y empieza a haber cantera de futuro, con programas con ayudas y sobre todo con el concepto claro de quienes usan el servicio de sustitución de que va a repetir. Se crea la necesidad y como en otras profesiones nadie renuncia a un derecho y a mejorar las condiciones de vida, sobretodo, cuando se disfrutó ese beneficio.
El Concello de Lalín arrancó con una partida económica de 15.000 euros y tres profesionales para realizar las sustituciones. Las cooperativas lalinenses respaldaron la iniciativa que reduce los costes que debería asumir el ganadero en un 40%.
El coste con ayuda municipal reduce a 33 euros los 55 que deberían abonar al día por el servicio. Y está funcionando.
Mejoras para el futuro
El concejal de Actividade Agraria del Concello de Lalín, Manuel Fernández, cifró ayer en 110 los días de sustitución, cubiertos desde la puesta en servicio en agosto, hasta noviembre, en colaboración con la cooperativa Xuncoga. Los días de sustitución se realizaron en un total de 18 explotaciones. En agosto hubo 21 días de sustitución en explotaciones la parroquias lalinenses de Castro, Madriñán, Soutolongo, Cangas, Botos, Cercio y Palio; en septiembre fueron 48 días en granjas de estas mismas parroquias y de A Xesta y Palmou; en octubre fueron 36 días en explotaciones de Castro y Madriñán; y, en noviembre, cinco días fueron en una explotación de Madriñán.
La iniciativa funciona y «vanse superando as reticencias de deixar as explotacións en máns descoñecidas ainda que o Concello teña comprobada a profesionalidade dos técnicos», dice Manuel Fernández. El edil ya mira al futuro y anuncia que «estamos estudiando a posibilidade de ampliar as xornadas que pode dispoñer cada gandeiro en situacións de enfermidade ou baixa laboral asi como nos casos de embarazo ou maternidade nas explotacións cuxa titular sexa unha muller».