Muestran en Cerdedo las posibilidades terapéuticas para personas dependientes de las actividades con perros
03 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Los quince alumnos que siguen en Cerdedo el curso de atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales conocieron ayer, en primera persona, las posibilidades terapéuticas que tienen las actividades con perros, a la hora de fomentar la relación social de estos usuarios. Marta Jaquet, psicóloga y técnica en terapia asistida con perros que imparte un área del curso, les llevó a sus perras Petra y Osa para que observaran directamente todo el trabajo que se puede hacer en este campo.
Indicaba que los alumnos se mostraron especialmente sorprendidos con Petra ?de raza boyero belga?, que con año y medio es ya una experimentada terapeuta. Los participantes en el curso la acariciaron, la cepillaron, la tuvieron en su regazo, e incluso le cepillaron los dientes, una práctica que se efectúa para que los usuarios adquieren de esta forma hábitos de higiene propia, teniendo a la perra como un modelo y estímulo. Petra se dejó querer, con una tranquilidad a prueba de imprevistos.
«La verdad es que se lo pasaron bien en esta sesión, que con interrupciones para algún concepto teórico, se prolongó durante toda la mañana. Se mostraron especialmente la actitud de la perra a la hora de trabajar, cómo cambiaba el chip», sin que ningún ruido la perturbase.
Detrás de las horas de adiestramiento con Petra desde que era un cachorro de dos meses para hacer de ella una terapeuta, están los objetivos que señala Marta Jaquet: «Se fomenta la relación de los usuarios, con una metodología cooperativa. Por ejemplo, pasear con la perra fuerza a la gente con movilidad limitada a realizar actividad física. También se realiza una estimulación cognitiva de la memoria, de la atención, porque el perro resulta muy motivador»; y lo que es más importante, funciona como una referencia también cuando no está presente. La psicóloga también subraya la comunicación no verbal que se establece con los animales, con caricias, importante para establecer ese nexo entre personas sin capacidad verbal: «Se crea una interacción afectiva y un apoyo social, porque el perro acepta incondicionalmente al usuario, sin importarle cómo es. Sube la autoestima de la persona, porque no la juzga».
Osa tuvo también protagonismo, con una L colgada que dejaba claro que está aún aprendiendo a realizar una labor terapéutica que los alumnos de Cerdedo conocieron de forma directa.