«Las mujeres somos muy capaces»

Defendió en el Laxeiro el trabajo femenino en el mundo de la ciencia y investigación


Lalín / la VOz

El instituto Laxeiro de Lalín se puso ayer de gala para recibir a Marisol Soengas, Jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Carlos III, en una jornada emotiva en la que la científica, nacida en Agolada, recibió el cariño de la comunidad educativa. Y es que no todos los días uno puede recibir a una de las mayores expertas del mundo en la investigación contra el melanoma.

Aunque a lo largo de su carrera a Marisol Soengas no le faltaron los reconocimientos, confesó sentirse ayer «superemocionada» explicando que «a mí me gustan mucho los aspectos de divulgación, el contacto con la gente joven, pero es la primera vez que me hacen un homenaje de este estilo» y que incluyó, añadía «una placa, una estatuilla que me hicieron y hasta música con la banda por parte de los estudiantes».

Desde su llegada al Laxeiro, fue un no parar, un ir de aquí para allá desde la recepción a la comida con la que se cerró la jornada. En medio, la investigadora dio una charla a los estudiantes en la que les habló de la mujer y la ciencia y, a última hora de la mañana mantuvo un encuentro con los de Ciencias en el Laboratorio compartiendo un café y un tentempié.

Allí, atendió las preguntas de los alumnos _o mejor dicho debiéramos decir alumnas porque las chicas ganaban en número por goleada_ , les relató su día a día y algunas anécdotas. A ratos en gallego y a ratos en castellano, la investigadora se ganó a los asistentes con su simpatía y su cercanía. Los animó a salir fuera, para ver otras cosas, a investigar y les insistió, con entusiasmo, que pueden ser lo que quieran si se empeñan.

Quiso transmitirles que «se puede llegar a un puesto de responsabilidad siendo mujer, siendo gallega y habiendo nacido en una aldea muy pequeña». «Las chicas se tienen que atrever, somos capaces y que no acepten no poder ser una jefa si quieren serlo», afirmó.

En cuanto a la labor de los investigadores apuntaba que «tenemos que pelear un poco contra Hollywood, muchas veces la idea de científico es la de un científico loco, que fusionamos especies y genes, que estamos clonando y se nos escapan cosas del laboratorio y la verdad es que no es así, nosotros, en el CNIO, hacemos mucho trabajo de calidad» explicando que «somos el mejor centro de España y estamos entre los diez mejores a nivel internacional». Y, añade, «somos gente que también tenemos nuestra vida y nos encanta hablar con los estudiantes».

El acto central del homenaje fue el descubrimiento de una placa de cristal con su nombre, ilustrada con un cromosoma que ya luce en el Corredor da Ciencia, y que le encantó. Un poco antes llegaba al pasillo emocionada entre los aplausos de alumnos y profesores y acompañada del Himno Galego que interpretó la banda del centro. Un corredor en el que también ya tienen su rinconcito otros ilustres como el experto en genética, Ángel Carracedo.

Currículo. Nació en Aldea do Monte (Agolada). Es doctora en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid y se formó junto a Margarita Salas. Su Grupo de Melanoma identificó un compuesto sintético capaz de desencadenar la destrucción masiva de las células de ese cáncer de piel.

«Fui siempre a centros públicos y la primera de mi familia en ir a la Universidad»

En los últimos años, el número de chicas superan al de chicos en las universidades. Unos números que también comparte Marisol Soengas que señalaba que «en el CNIO, entre el 65 % y el 70 % son mujeres estudiantes de tesis y postdoctorales, lo que pasa es que luego hay muchas menos jefas de investigación, y muchas menos todavía en los puestos de alta dirección». A cambio, explicó, «tenemos una oficina de mujeres en ciencia» y en el Laxeiro se mostró encantada con las actividades que desarrolla el centro a favor de la igualdad y en pro de las mujeres, especialmente en la biblioteca, vio el libro de igualdad de género que tiene el instituto y señalaba que «me alegra muchísimo el trabajo de cantera que se esá haciendo».

En su encuentro con los estudiantes en el Laboratorio les habló de sus estudios «siempre en centros públicos», de su colegio «que estaba en obras y estudiábamos en un barracón», de sus buenas notas y de que escogió la carrera de Biología porque le gustaba la investigación «desde siempre» y pensaba que a través de esa carrera podía llegar a ella. Una elección «en abstracto» porque, relataba, no conocía a ningún biólogo y «fui la primera de toda mi familia en ir a la Universidad».

Animó a los estudiantes a salir fuera, a no rendirse, a enfrentarse a ese momento «que todo el mundo pasa» de perder la vergüenza y expresarse en inglés. Les acercó su trabajo, les explicó cómo es el día a día en el Laboratorio, qué investigaciones se realizan, qué pasos hay que dar y también les informó de las múltiples salidas a través de diferentes carreras que ofrece la ciencia y la investigación, las visitas que pueden hacer al CNIO y los programas que tiene el centro de prácticas de estudiantes, empezando por los de BAC. Todo un lujo.

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