El último tramo de la AG-59 empieza a tomar forma en la zona de O Rollo

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

Miguel Souto

Los desmontes han sucedido a las talas en el punto de enlace con la PO-841

17 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace justo tres meses que la conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, María Martínez Allegue, desembarcó en A Estrada para dar el pistoletazo de salida de las obras del tercer y último tramo de la autovía Santiago-A Estrada. Entonces, en el lugar de O Rollo, en la parroquia de Santa Cristina de Vea, se montó una carpa para recibir a autoridades y vecinos. Al lugar se desplazaron además oportunamente un par de palas que desmontaron una pequeña superficie de terreno y que días después desaparecieron sin mover un gramo más de tierra.

Entonces, desde la dirección de obra explicaban que los trabajos del tercer tramo se simultanearían con los del segundo, aún en obras, y que no avanzarían de forma lineal, sino atendiendo a las necesidades.

Aquellos primeros desmontes del acto inaugural se realizaron en el lugar de O Rollo, frente al campo de fútbol de As Nogueiras, en la zona en donde está proyectada la construcción de una rotonda que conectará la futura autovía con la carretera A Estrada-Pontevea (PO-841). En los últimos días, las máquinas han regresado a la zona, aunque ahora al otro lado de la PO-841, donde la zona arbolada que flanqueaba el vial ha ido desapareciendo para dar paso a nuevos desmontes.

Según informaba en su día la direción de obra, conforme los vecinos afectados vayan talando las zonas arboladas expropiadas para la obra, se irán haciendo prospecciones geotécnicas, desmontes, rellenos, traslados de tierra de unas zonas a otras, drenajes e instalaciones de tuberías que cruzarán la autovía.

Las obras del puente sobre el río Ulla en Pontevea, una de las infraestructuras más ambiciosas del proyecto, estaba previsto iniciarlas en el verano. Aprovechando la bajada del nivel del caudal se pretendía llevar a cabo los trabajos previos, estudiando la cimentación de la infraestructura. No obstante, desde el principio se reconoció que se trata de una infrestructura singular que va a llevar su tiempo y que, si no es posible acometerla este año, se dejará para el verano del 2027.

Mientras las obras del último tramo de la autovía empiezan a tomar forma en el punto de enlace en O Rollo, las del segundo tramo, de A Ramallosa a Pontevea, continúan, aunque a menor ritmo del previsto.

Desde la Xunta habían calculado que el tramo podría abrirse a finales del año pasado o a principios del 2026, cosa que no sucedió y que la conselleira atribuyó a las condiciones meteorológicas. En noviembre, Martínez Allegue fijó como nueva fecha de apertura para el tramo la primavera de este año, concretamente «marzo ou abril do 2026».