La tradicional primada de la familia rindió homenaje esta vez a las ferias de ganado del siglo pasado
21 ago 2023 . Actualizado a las 21:34 h.Los Pernas volvieron a demostrar este domingo en Pontevea que son como una piña. Lo hicieron con una «primada» digna de entrar en el Guinnes. Y aquí conviene aclarar. Porque en el argot de los Pernas, una primada es una reunión de primos. Multitudinaria, por cierto, porque cada año se reúnen más de cien primos para estrechar lazos, engrandecer el apellido y, sobre todo, divertirse a lo grande, algo que se les da bastante bien.
Los Pernas tienen un secreto para que la convocatoria siempre sea un éxito: la fecha fija. La primada se celebra invariablemente el tercer domingo de agosto. Llueva o haga sol. Incluso aunque en la familia haya habido alguna defunción ese año, porque la norma de la casa es, por encima de todo, festejar la vida.
Este año, a la fiesta asistieron 125 primos que, de la mano de la organización, viajaron en el tiempo hasta los años treinta del siglo pasado.
Porque los Pernas tienen otra regla: la organización va rotando cada año y los responsables de ella eligen en cada ocasión una temática distinta. Esta vez, en la intendencia estuvieron Julita García, Sabela Neira, Lucía Cerviño, Meca Pernas, Josefa García, Yolanda Iglesias y Fernando Pernas. El equipo ambientó la celebración en el año 1937, cuando en Pontevea se empezó a celebrar una animada feria de ganado. No faltaron las mujeres con cestas en la cabeza, los tratantes ni algún que otro voluntario disfrazado de ganado.
Por lo demás, la fiesta siguió el esquema tradicional: vermú a las dos de la tarde en la casa familiar de Pontevea y a continuación en el entorno de la burga comida campestre a base de empanada, pulpo, churrasco, bica y queso con membrillo. No se puede pedir más para una buena romería.
En la cita hubo este domingo dos sorpresas: la participación por primera vez de la tía América Pernas y el bautismo de Sergio Pernas Gómez, un primo de 21 años que vino expresamente desde Murica para la primada y que, como manda la tradición, fue rociado con vino tinto.
En la fiesta de los Pernas las nuevas generaciones pueden participar a partir de los 14 años, cumpliendo con el ritual de ser bautizados con vino que luego se lavan con un chapuzón en el río.
La fiesta lleva 49 años celebrándose ininterrumpidamente. Incluso durante la pandemia hubo una versión virtual que supo a poco pero sirvió para mantener vivo el evento. El próximo año les tocará organizarlo a los hermanos Mari Carmen, Pili y Quique Pernas, junto con Margarita y Marisú Neira, Manolo García y Carmen Pernas. Tendrán que esmerarse mucho proque les ha tocado dar forma a las bodas de oro, que no es una convocatoria cualquiera.