Basanta, un sastre de primera división

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

miguel souto

Le ha tomado las medidas a directivos del mundo del fútbol y a toreros y ahora lidia sobre todo con empresarios de pro

21 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En el bajo del número 35 de la calle Fernando Conde se esconde un taller de sastrería que se ha ganado la confianza de alguna gente del famoseo. Tras un simple portal metálico se esconde un universo creativo con 3.000 tipos de tejidos y más hilos y botones de los que uno podría creer que existieran.

En medio de este paisaje vive el sastre Roberto Basanta. En agosto, más bien, sobrevive. Es su época fuerte, la de las bodas y demás eventos. «A partir de septiembre cambia el asunto y hay que hacer trabajo de comercial», advierte. En eso a él no le ha ido nada mal. Se ha hecho con un pequeño mercado en Madrid y Lisboa y ha conseguido vestir a presidentes de equipos de fútbol de primera división y a toreros de los que salen en el papel cuché.

No quiere dar nombres para preservar la privacidad de su clientela, pero enseña alguna que otra foto orgulloso. ¿Cómo ha llegado hasta ellos?. «A través de un amigo de un amigo. En esto el boca a boca lo es todo. Si tú le haces un traje a alguien y queda convencido, te va a recomendar», explica Roberto Basanta.

«Creí que Madrid era la meca»

De todas formas, el sastre reconoce que erró de lleno en su cálculo del público objetivo. «Empecé creyendo que Madrid era la meca, pero ahora el 80 % de la clientela la tengo aquí», explica. «También creí que mi público iban a ser hombres de sesenta años y diseñamos un logotipo acorde con ello. Pero resulta que mi público es mucho más joven, ronda los 35 o 40 años», comenta.

Un buen cliente le dijo una vez: «Roberto, si llego a ver tu tarjeta sin más, nunca te habría encargado un traje». El sastre tomó nota y ya está rediseñando su imagen corporativa.

Al margen del famoseo, que representa un pequeño porcentaje del negocio, ¿quienes son sus clientes?. Sobre todo empresarios jóvenes de la comarca o personas con algún evento que requiera un buen traje. «En invierno los clientes suelen ser la gente que usa traje a diario, por eso tengo que promocionarme en esos sectores», explica Roberto Basanta.

Para el sastre estradense, la diferencia entre un traje hecho a medida y uno comprado es abismal. «Un traje comprado te puede sentar genial si eres el prototipo de ese fabricante. Si te sales un poco de las medidas estándar ya no te sienta bien: si te encaja el cuello se te abren los botones o no te sirve el puño o la manga te queda demasiado corta.... No es fácil que quede perfecto», comenta.

Un traje de los suyos tiene detrás 45 horas de taller, además de la toma de medidas y las pruebas, que son vitales. Basanta cree que es esencial conocer al cliente para dar en el clavo. «Yo, si no lo conozco, intento tomar un café con él para hacerme una idea de lo que le puede gustar», explica. Entre la oferta de tejidos hay desde algodón egipcio y tejidos escoceses e ingleses de lujo hasta telas básicas para los alérgicos a la plancha. «Cuánta más calidad, más delicado es el tejido y más plancha necesita», confiesa el sastre. Hay también forros rompedores con calaveras, con corazones o con estampados al estilo pin up. Hay decenas de tipos de cuellos para elegir y cientos de botones. Las posibilidades son infinitas.

Trajes personalizados

Los trajes, además, pueden personalizarse. Quien lo desee puede elegir tipografía y llevar bordadas sus iniciales en la camisa o poner su nombre en la parte posterior del cuello de la americana. «Es cuestión de gustos», comenta Basanta.

Para completar el look, el sastre estradense ofrece también un servicio de orfebrería en colaboración con un firma estradense de joyería que diseña gemelos. Si el cliente quiere asesoramiento sobre el calzado, el propio sastre recorre las zapaterías locales para proponerle algunos modelos. «Hay que ser proteccionistas. Y en A Estrada hay buenos zapatos que le pueden ir perfectamente a mis trajes», dice.

Camisas sin fauna industrial

Sobre precios a Roberto Basanta le cuesta hablar. Da pistas. Asegura que una camisa a medida con un buen tejido puede costar lo mismo que una de marca. «La diferencia es que en vez de llevar un animalito en el pecho tienes una camisa a tu medida en la que puedes llevar tus iniciales si quieres», explica. Un traje completo puede oscilar entre los 450 y los 1.800 euros. Los clientes de Abanca pueden pagar en seis meses sin intereses.

crónica