Decenas de vecinos arroparon ayer a Ignacio Rodríguez, el estradense que dio de comer a más de cuatrocientas familias con una empresa de carrocerías de autocares
21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Mañana soleada de sábado. Un autobús antiguo reclama la atención desde la Praza do Concello de A Estrada. Decenas de personas se agolpan a su alrededor y se suben a probarlo. Es un autocar Austin Sava del año 1962 con un banco en la parte superior para quienes quieran viajar al fresco. El modelo fue fabricado en A Estrada y ha sido restaurado por Félix Montoto. Un rótulo reza «Carrocera moderna». Ahí está la clave. A Estrada celebró ayer un sentido homenaje a Ignacio Rodríguez Vila, un estradense con visión empresarial que convirtió la fabricación de carrocerías en uno de los principales motores económicos de A Estrada. Empezó con una pequeña empresa: la Carrocera moderna, con sede en la calle Fernando Conde. Entonces no todas las familias tenían dos coches en el garaje y la demanda de carrocerías de autocares fue tal que enseguida el joven de Guimarei tuvo que ampliar el negocio. En A Baiuca, surgió Igrovi.
«A maioría dos talleres de reparación de turismos que temos en Galicia, e incluso moitos do País Vasco, foron montados por xente que aprendeu o oficio en Igrovi. Foi unha auténtica escuela», explica Félix Montoto. Él mismo es un ejemplo de esa tendencia. «Empezó con pantalones cortos y yo se los mandé cambiar», recuerda Ignacio Rodríguez emocionado. Félix tenía 14 años cuando empezó a trabajar para Ignacio. No era el único. Muchos jóvenes del municipio se ganaron allí su primer salario y muchas familias vivieron de esta industria pujante. En la época de mayor apogeo, Igrovi superó los 400 obreros y era capaz de fabricar un bus diario. Al principio, las carrocerías eran de madera. Con el tiempo, se impuso la chapa. El cambio no amilanó al empresario. A falta de otros recursos, Ignacio Vila no dudó en visitar todos los desguaces para fabricar su primera carrocería de chapa a base de metálicos de camas reciclados.
Las anécdotas estuvieron ayer en boca de cerca de un centenar de ex obreros que asistieron al homenaje. El empresario hizo un ejercicio de modestia al recibir su galardón: «Esto non se pode olvidar. Todo o que fixen na vida fíxeno por facer ben e sigo recibindo ben. Iso é todo o que podo dicir». El alcalde estradense, José Antonio Dono, se extendió más para agradecerle a Ignacio su apuesta empresarial. «Igrovi é aínda hoxe un feito industrial non igualado na comarca», señaló. Tras los discursos, la comitiva se fue a almorzar subida en el bus de la nostalgia.