Entre la gimnasia y la magnesia

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

A ESTRADA

Es la nueva apuesta de Flic Flac, el club que capitanea Jorge Méndez y en el que no paran de cocinarse nuevos retos. El último éste, que han bautizado como Acrominis, y que acaban de estrenar hace una semana. ¡Y tan minis! Como que han acotado la edad para participar de tres a cinco años.

Intrigada por el divertido cartel anunciador de la actividad (un bebé realiza flexiones sobre una sola mano junto a unas anillas), levanto el teléfono para preguntarle a Jorge de qué va la cosa. Muy sencillo, me cuenta, de que los niños hagan con nosotros todo lo que las madres no les permiten hacer en el parque. Por supuesto, me tranquiliza, no hay ejercicios reglados. Hay juego, mucho juego.

Viene a ser algo así como un parque temático, pero aplicado a la gimnasia. Trepan, saltan desde alturas propias de su edad sobre colchonetas superblandas... y hasta hacen los primeros pinitos sobre la cama elástica. En suma, diversión sin límites a través de ejercicios de psicomotricidad aplicada a las habilidades gimnásticas.

Al mando de tan singular tropa están Manu y Juan, dos monitores jóvenes aunque sobradamente preparados, ya no sólo para marcar las pautas de trabajo (es un decir) sino para seguir el ritmo de los miniacróbatas, que debe de ser lo más difícil.

Pese a que acaban de desembarcar, la respuesta no puede ser mejor. Tanto, que ya se plantean ampliar horarios. De momento, las citas son martes y jueves, en el pabellón del Berbés (de 18 a 19 horas) y en el Instituto Alexandre Bóveda (de 17 a 18), pero las expectativas son tan buenas que se están planteando empufarse lo que haga falta para comprar el material más colorista y divertido del mercado. A ver si jugando, jugando, van a estar forjando algún medallista olímpico. Al tiempo.

Donde igual también hay algún genio por descubrir es entre los pintores aficionados que, hasta el próximo día 15 exponen en la Casa del Libro. Treinta y tres en total. Todos ellos alumnos de Novoarte, la academia de pintura de Antón Pulido. Éste asegura que los 33 tienen buena mano para los pinceles (lo que es el amor de padre artístico), y que a la vista está.

El tiempo que le dejan libre sus clases de pintura, que no es poco, lo aprovecha muy bien Antón. No le queda más remedio porque tiene los días contados. El 17 de enero inaugura, sí o sí, exposición, así es que trabaja a destajo para presentar un total de 25 nuevos lienzos, alguno de gran tamaño. Ya anticipa que la temática va a versar sobre la universalidad de lo cotidiano, esto es, sobre su mundo pictórico favorito.

Entre col y col, Pulido acude a la llamada de los amigos, máxime si el amigo es Bieito Ledo. Éste anda empeñado en restaurar el órgano de la iglesia de su pueblo, Xunqueira de Ambia y allí montó hace unos días una reunión muy especial, con lección magistral sobre órganos y con música de ídem. Fue en tan propicio escenario donde Antón, recordando sus años mozos, aquellos en los que iba para famoso tenor, se marcó un aria que dejó anonadado al personal.

Muchos quizá no lo sepan, pero tenía (aún tiene) tal chorro de voz que el famoso profesor José Ortega se lo quiso llevar a la escuela de canto de Barcelona. Su padre se opuso aduciendo que la música no iba a ninguna parte y ahí se acabó su carrera de tenor. Como los sueños son gratis, de vez en cuando aún sueña con contar una ópera en el Bolshoi, de Bizet a ser posible. Nunca se sabe, de momento Luis Espada, tras enterarse del sueño, se ha ofrecido a iniciar una colecta con ese fin. Si lo que no esté dispuesto a hacer un amigo...

El de Redondela tiene previsto remitir mañana una circular a todos sus colegas de Galicia para, aprovechando la cercanía del primero de noviembre, invitarles a promover, también el ámbito funerario, el uso del gallego. A modo de ejemplo, Xaime Rei cita algunas acciones posibles, como la colocación de una placa en la puerta del cementerio, la sustitución de una lápida de alguien que fuese en vida ejemplo «da defensa dos nosos valores culturais» por otra escrita en gallego, o la publicación de un bando llamando a la reponsabilidad en la defensa de la lengua en los actos necrológicos.

De hecho son varios los concellos que ya están preparando actos de esta índole, como A Estrada o Cartelle. En Redondela, qué menos que predicar con el ejemplo, van a colocar una placa «recoñecendo gratitude pola memoria cutlural e lingüística que nos legaron os que alí moran». Dice Xaime Rei que siendo tantos los gallegoparlantes es curioso que apenas una de cada mil lápidas esté escrita «no noso idioma». Pues sí.