El mágico San Xoán celebrado al borde del río Ulla en Berres se despedirá el 23 de junio con una edición más humilde pero cargada de simbolismo
28 may 2026 . Actualizado a las 22:24 h.Quien nunca haya asistido a la celebración del San Xoán en el espacio fluvial de O Areal, en la parroquia estradense de Berres, se está perdiendo una de las propuestas más especiales para una noche mágica de por sí. Desafortunadamente, el vistoso ritual que combina fuego y agua tiene los días contados. Tras 28 ediciones multiplicando visitantes, los organizadores han decidido que ha llegado la hora de poner punto final. Lo harán con una última edición que se celebrará la noche del martes 23 de junio y que, según avanzan, será más modesta que otras pero estará cargada de simbolismo.
El San Xoán del Areal nació en el año 1998 por una razón poco mística. Los guardianes del espacio fluvial —los que se encargan de mimarlo todos los meses del año— necesitaban quemar una pila de leña menuda a la que no veían mejor salida. Trece personas se reunieron aquel 23 de junio en una hoguera íntima a orillas del Ulla. Tan buena fue la experiencia que decidieron compartirla. Medio en broma, medio en serio, nació la segunda edición. El boca a boca hizo el resto hasta que aquella hoguera familiar llegó a reunir a miles de personas. «Nunca pensamos en chegar ata aquí», explican los organizadores. «Ao principio era unha festa de xente nova. O ambiente san animounos a repetir. Despois aumentou o espazo e veu a polbería e empezaron a vir tamén maiores e nenos. Cada vez máis. Cada ano diciamos que era o último, pero rompíasenos o corazón pensando en deixar aos rapaces sen festa», cuentan. «Agora a decisión está tomada e o deste ano vai ser o último San Xoán do Areal. A enerxía xa non é a mesma. Non fai falla máis explicación: é lei de vida», dicen.
Un entierro vikingo
La celebración de este año será «máis humilde», pero, como siempre, cargada de simbología. Esta vez, las llamas de la hoguera se alimentarán con los restos de la barca que desde hace unos años lucía en el espacio fluvial y que ahora presentaba un importante deterioro. «Vai ser unha especie de enterro viquingo», dicen los organizadores.
La hoguera se encenderá a medianoche, en medio del habitual ritual de antorchas de aire ancestral, sin luz artificial. No obstante, desde las 21.00 horas estarán abiertos el bar y los puestos de golosinas, helados y comida rápida.
Esta vez no habrá pulpería ni música en directo, pero sí música ambiental y servicio de aparcamiento. Desde la organización animan a los visitantes a llevar su propia merienda para comer sentados en la hierba, como en las romerías de antaño. «Sempre foi un soño ver esa estampa da xente botando o mantel no chan, como se facía antes nas romarías», dicen.
Despedida alegre
La organización agradece el apoyo de cuantos colaboraron con el lumeiro de San Xoán desde sus orígenes y pide a los habituales de la cita que le brinden una despedida alegre. «Cando se vive intensamente, despídese alegremente. Ten que ser un día de alegría, de festexar esta traxectoria de tantos anos. De agora en diante, centrarémonos no mantemento do Areal, coma sempre», explican.