Veteranía y juventud para mantener a flote el baloncesto femenino estradense

David Cofán Mazás
David Cofán A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

Miguel Souto

En el A Estrada Basket comparten vestuario mujeres de 17 a 48 años, una brecha generacional que cosen entre todas con admiración y compañerismo

29 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El pasado mes de mayo echó a andar un nuevo proyecto deportivo para el baloncesto estradense. El EDM dio paso al A Estrada Basket, un club que busca reverdecer la pasión por la canasta en la localidad. Una apuesta por la cantera, germinando en los más jóvenes el gusto por el baloncesto, pero también por el deporte femenino. La entidad cuenta con dos equipos formados exclusivamente por mujeres en categoría cadete y sénior, sumando presencia femenina en los mixtos del mini y premini.

Es en el sénior donde convergen varias generaciones, formando una plantilla con 10 jugadoras que van desde los 17 años a los 48. A pesar de sus diferencias, funcionan como un engranaje, aprendiendo unas de otras con un denominador común: su amor por el baloncesto. Entre las más veteranas está Agar Abu Al Hawa, que combina minutos en la pista con directrices desde el banquillo como segunda entrenadora.

«Son gente estupenda, los entrenamientos son muy enriquecedores y aprendo mucho de ellas», comenta Agar, quien formaba parte del EDM desde el 2015. Ella lleva jugando al baloncesto desde los 8 años, pero reconoce que con el paso del tiempo se hace difícil continuar, «sobretodo cuando llegas a edad juvenil, que está el bachillerato y es más difícil compaginar con los estudios». Sin embargo, anima a las más jóvenes a continuar. «Es importante que se genere buen ambiente y que a la gente le apetezca jugar», añade.

De la seguridad a la energía

Otra de las veteranas es Elena Rodríguez. Para ella compartir vestuario con mujeres de diferentes edades es «una experiencia enriquecedora», reiterando el inmenso aprendizaje que supone para todas. «Nos contagiamos de todas, las más veteranas aportamos seguridad y organización y ellas el entusiasmo y la energía», apunta.

«Cada una tiene su hueco y todas aportamos nuestra parte. Nos entendemos muy bien», subraya Elena, quien anima a más chicas a probar suerte en el A Estrada Basket. Por otro lado, recuerda que el equipo femenino del EDM, se fue a pique tras la pandemia, pero dos años después volvieron a sacar adelante un proyecto que ahora sigue su rumbo con otros colores. «Los años pasan y es más probable que salgan más jugadoras de las que entran. Nosotras acogemos a quien quiera venir a probar, siempre buscamos gente», afirma.

La competición es sin duda importante, pero hay otras maneras de ganar más importantes para el equipo. «Se agradece ganar, siempre anima, pero el resultado es también ver el progreso, conseguir cosas que no estábamos haciendo, hacer grupo y que venir a entrenar sea un momento de disfrute», advierte Elena.

Una pasión de madre a hija

Si alguien encarna a la perfección los valores del A Estrada Basket es Teresa Rodríguez, que a sus 48 años decidió competir por primera vez en un equipo. Ella jugaba al baloncesto de pequeña, pero nunca en un club. Lo hace animada por su familia y, especialmente, al ver cómo disfruta de este deporte su hija, que forma parte del mini.

«Jugaba de niña en el instituto, pero cuando empezó la carrera era difícil compaginar y de aquella no había equipo en A Estrada», cuenta Teresa, quien en cualquier paso no perdió la afición.

«Este verano hablé con Paula, la vicepresidenta, que nos conocemos de siempre, y me contaba que tenían dificultades para conseguir gente y formar un equipo. Entonces empecé a ir a una serie de partidos y en septiembre a la hora de hacer equipo decidí seguir», explica.

Compaginar su trabajo con la vida familiar no es tarea sencilla, pero con el apoyo de su pareja y la admiración de su hija todo es más fácil. «Mi marido se está volcando para que pueda quedarme a entrenar. Pensé que no podría seguir, se hace duro llegar tarde y no acostar a mi hija por las noches. Pero ella lo entiende porque voy a entrenar como una jugadora más, como ella», apunta.

Madre e hija no solo comparten equipo, sino también número. «Ella lleva el 5 y le di una sorpresa escogiendo el mismo», apunta Teresa, quien advierte que el «gusanillo» por el baloncesto le volvió por su pequeña. «No lo había perdido, pero al verla jugar... Es una experiencia muy bonita, con un grupo de gente estupenda y en la que estoy aprendiendo un montón» asegura.

Sobre la diferencia de edad en el vestuario, donde en el otro extremo tiene a su compañera Celia, de 17 años, asegura que «no se percibe». «La diferencia es solo física, a su edad me está enseñando más cosas que muchos entrenadores. Es un placer entrenar con todas ellas, tanto desde el punto humano como el profesional», sostiene.

«Media day»

Por otro lado, el A Estrada Basket organiza el próximo jueves 4 de diciembre un «media day» en el que presentarán las equipaciones y las plantillas.