El estradense Óscar Rivas atesora casi un millar de mecheros entre los que se encuentran algunas reliquias irrepetibles
16 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando Óscar Rivas era un niño, su padre lo animó a convertirse en coleccionista para poder revivir de adulto la ilusión de cada reliquia. Óscar le hizo caso, pero no siguió su estela. Su padre, José Luis Rivas, tenía una interesante galería de monedas y billetes. Pero a Óscar, que por aquel entonces tenía ocho años, le tiraban mucho más los mecheros. «No restaurante Don Juan tiñan unha boa colección que sempre me chamou a atención. Eu tiña claro desde pequeno que de maior quería ser hostaleiro. O meu soño era ter un bar e expoñer nel unha colección de mecheros», explica Óscar Rivas.
Fue así como el estradense se convirtió en ávido coleccionista y como en apenas tres años reunió cerca de un millar de mecheros. «O meu pai é carpinteiro e, cando ía por aí ás casas gustábame ir con el e aproveitaba para pedirlle mecheros. Tamén cando ía con el co carro das festas ou cando viñan parentes de visita eu aproveitaba. Teño algúns que me trouxeron de Andorra, de Francia...», explica.
El estradense guarda su colección en cajas de zapatos en la casa familiar de Ribela. Esta semana, por culpa de la tormenta, decidió desempolvarla y hacer recuento. «A miña moza e eu iamos saír andar por Ribela, pero como se puxo de tormenta acordeime e fomos ao faiado buscar a colección. Puxémolos todos sobre unha mesa e eran novecentos trinta e pico. Chegou ese momento que me dicía meu pai de revisar a colección con nostalxia», explica Óscar Rivas.
En la galería hay ejemplares de todo tipo. Algunos son enormes, como uno con forma de barco, y otros curiosos, como otro de un hombre con un bebé en brazos al que le sale la mecha de la cabeza. Los que más añoranza despiertan son los de locales que ya no existen, como el de la mítica Sala de Fiestas Lennon. O el del Xacobeo 93. Son dos de las piezas irrepetibles. «Como deixei a colección alá polos once anos, dos meus primeiros locais de hostalería, do pub Valenciaga ou do bar Valenciaga Gastro, non teño mecheros», lamenta.
Óscar ayudó a sus padres desde niño con el bar con el que iban de fiesta en fiesta. Con 13 o 14 años echaba una mano en las pulperías de la zona y con la mayoría de edad se hizo al fin hostelero. Hoy, con 31 años, regenta el Catering Valenciaga, la firma Carpas Galicia, la Parrillada A Fonte en Piñeiro y O Xantar de Pili en A Anllada. Está claro que ha cumplido el más difícil de sus sueños: ser un próspero hostelero. Ahora solo se falta instalar en alguno de los locales su colección de mecheros.