La escasez de efectivos dificulta el control de los cierres perimetrales

Policías Locales y Guardia Civil intensifican esfuerzos para hacer frente a esta labor


Lalín / la voz

Los cierres perimetrales que entran en vigor a las 00.00 del día 7 y su control suponen un trabajo extra en la labor diaria que ya realizan policías locales y Guardia Civil. La escasez de efectivos de la policía, con plantillas escasas en Lalín, en A Estrada y Silleda, dificultará la labor y obligará a realizar un esfuerzo mayor. Algo que ya los agentes de los tres concellos llevan haciendo en aras de dar el mejor servicio a los ciudadanos.

Las Policías Locales anuncian un incremento de los controles, en colaboración con la Guardia Civil. En Silleda, la plantilla incluye siete efectivos que a la hora de organizar los turnos, las libranzas y alguna baja que puede surgir, no da para mucho. Aunque no hay servicio de noche, de manera continuada, la Policía Local sí trabaja un número determinado de noches al mes, en coordinación con la Guardia Civil. En Silleda, los agentes tienen el hándicap de contar con dos núcleos urbanos: Silleda y A Bandeira. A la vigilancia del cumplimiento de la normativa de prevención del covid-19 se sumaron durante las restricciones de movilidad, el control en las zonas más turísticas como el monasterio de Carboeiro o la Fervenza do Toxa que registraban visitas de personas procedentes de lugares de donde no se podían desplazar.

Ahora, apuntan, dado que los silledenses se pueden mover hacia Lalín y hacia A Estrada, los controles se colocarán solo en las salidas y entradas hacia Vila de Cruces y Forcarei.

En Lalín estaba previsto ayer que se firmara el decreto que prolongará la labor de los auxiliares hasta final de año. Son, incluidos estos, doce efectivos, según apunta el responsable de la Policía Local. Jesús López Cuñarro indica que llevarán a cabo el control de acceso en las entradas y en las salida a fin de se cumpla el cierre perimetral, en coordinación con la Guardia Civil. Señalan que contarán con servicio de vigilancia nocturna.

En A Estrada, el número de efectivos anda parecido al de Lalín y cuentan con cuatro auxiliares. Los turnos están contando con un mínimo de dos efectivos. De momento están patrullando de dos en dos pero no descartan, si la situación epidemiológica empeorase, que cada agente realizase su labor por separado con un coche para cada uno, a fin de minimizar el riesgo de contagios. Ya lo hicieron en los meses más restrictivos de la pandemia.

Hay que tener en cuenta también que un auxiliar no puede trabajar solo de forma independiente, porque por normativa tiene que ir acompañado de un policía, lo que hace que esos apoyos, aunque importantes, no puedan contar como plazas en sí a la hora de organizar los turnos. En A Estrada, la Policía Local no tiene turnos de noche precisamente por la escasez de la plantilla.

La Guardia Civil ya estaba realizando controles, en el caso de Lalín, en la zona de Dozón y en la carretera hacia O Carballiño para controlar la movilidad hacia este municipio y Ourense, que estaban cerrados. Ahora los ampliarán al control de las entradas y salidas hacia Agolada, Rodeiro, Dozón y Vila de Cruces y desde A Estrada, sobre todo, los viales que van hacia Santiago para evitar el flujo de entrada y de salida desde A Estrada.

Los cuerpos de seguridad están ya atendiendo decenas de consultas sobre las restricciones

Desde que la Xunta anunció las nuevas medidas restrictivas, los teléfonos de la Guardia Civil no pararon de sonar. Las preguntas más frecuentes eran las relativas a salir del área perimetral. A los vecinos les preocupaba qué justificante necesitaban o si podían seguir viajando a Santiago u Ourense para recoger a sus hijos de la Universidad o a un internado. En el caso de los menores, apuntan desde la Guardia Civil, los centros educativos dan a sus alumnos un justificante. El padre o la madre tiene que disponer de una copia y acreditar que es su hijo con una copia del carné de este o el libro de familia, por ejemplo.

En el caso de los universitarios, estos son ya mayores de edad y podrían desplazarse en transporte público, aunque entienden que los progenitores prefieran, porque es más seguro, llevarlos y traerlos puerta a puerta.

A esas preguntas se sumaban otras como si se puede ir al aeropuerto. La Policía Local atendió también preguntas de los vecinos, por teléfono y por la calle. Por vía telefónica muchos preguntaban cómo justificar desplazamientos de trabajo cuando no pueden acreditarlo poniendo casos de explotaciones familiares. En Lalín algunos que trabajan fuera y residen en el municipio preguntaban cómo podían justificar la residencia, argumentando que no estaban empadronados.

Ruta por las calles para controlar el toque de queda

Sobre la Guardia Civil recae también, en muchos casos, cuando no hay Policía Local, el control del cumplimiento del toque de queda. Es una labor que ya realizan las patrullas, mediante pasadas con vehículos por las calles de las distintas localidades de la zona dentro de su trabajo de vigilancia nocturno. Con la obligación de cierre y confinamiento total a partir de las 23.00 horas, el control es fácil ya que a partir de esa hora las calles deberían estar totalmente desiertas y los locales cerrados a cal y canto. Un trabajo al que sumaron, a lo largo de estos meses de pandemia, numerosos controles aleatorios para velar por el estricto cumplimiento del horario de cierre de los locales. Ayer, alguno se quejaba de la falta de tramitación, por parte de los concellos, de las numerosas multas impuestas en los últimos meses y aún sin abonar.

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