«No sé si soy muy valiente o pasmón, pero tengo confianza en el traje»

Desempeña labores de mantenimiento y también de limpieza en habitaciones con enfermos de coronavirus


lalín / la voz

El coronavirus comenzaba a circular por China en diciembre y en España saltaba en enero. Por entonces el cruceño Fernando Santaló Ferro, de 31 años, «fillo de panadeiro e neto de zoqueiro», decidía emprender una nueva aventura personal en Irlanda. Atrás quedaba una estancia en Nueva Zelanda en el 2019 para trabajar y perfeccionar su inglés junto a un amigo. Ambos viven ahora en una pequeña ciudad irlandesa, Waterford, de 53.000 habitantes. Y Fernando además vive en primera persona la pandemia, contratado en un hospital donde, entre otras tareas, incluso le toca limpiar habitaciones de personas ingresadas con esa enfermedad.

Este joven de Merza contaba este martes por la noche, caminando solo por la calle ante la orden dictada ese mismo día de confinamiento y mientras veía por primera vez presencia policial en la calle, que decidió probar suerte en Irlanda al contar con un sistema anglosajón en lo laboral, con pago por horas cada semana. «Lalín parece veinte veces más grande que esto, porque aquí hay un sistema similar a Estados Unidos o Nueva Zelanda, con casas y chalés con jardín diseminados por el territorio», apunta Fernando Santaló.

A mediados de enero, junto a su amigo Cristián y su pareja, tras conversaciones con una conocida de Irlanda decidían emprender viaje a este país al no requerir visado y contar con suficiente nivel de inglés. «Ya se hablaba de lo que ocurría en China y habíamos hecho amigos asiáticos en Nueva Zelanda que nos contaban lo que estaba pasando allí, con los policías pidiendo el carné de identidad y sin posibilidad de salir de barrio», apunta. En Europa todavía era un problema lejano que terminó por estallar más pronto que tarde.

Los tres encontraron trabajo y alquilaron una casa. Fernando Santaló conseguía trabajo en una empresa de servicios como celador, además de asumir labores de mantenimiento. Había acudido a una entrevista de trabajo pero ya le hicieron contrato directo, como a otro centenar de aspirantes. ¿La causa? Hubo mucho personal que ante la llegada de gente enferma con coronavirus decidió renunciar a su trabajo. Y es que le toca desempeñar su labor en un hospital de Waterford, que se había ampliado con un nuevo edificio hace poco y donde se alberga a estos enfermos.

Contratación directa

A este joven cruceño le hicieron contrato por un año y con la posibilidad de aumentarlo, con buenas condiciones en cuanto a remuneración y en el propio trabajo. «Aquí el salario mínimo está en 1.600 euros, muy por encima de España, pero sí que por ejemplo el alquiler está caro respecto a ciudades de ahí similares de población; a nosotros nos cuesta 900 euros una casa con cuatro habitaciones y tres baños, pero tuvimos suerte, porque en Dublín no bajan de 1.600». Fernando trabaja de lunes a viernes, de 8.00 a 16.00 horas, con tres descansos, dos de quince minutos y uno de media hora. Pero este martes le pidieron ampliar y estuvo doce horas seguidas, aunque tiene remuneración extra.

A Fernando le toca desde colocar o cambiar bombillas a otros trabajos de mantenimiento pero también de limpieza. «Me toca entrar en habitaciones de gente con coronavirus para retirar los cubos de basura o desinfectar con un líquido especial», explica, recalcando que están perfectamente pertrechados de traje y otro material para minimizar el riesgo de contagio del virus. En Irlanda, donde a mediodía de ayer había ya 1.329 contagiados y siete fallecidos, parecen contar con más medios que en nuestro país, donde el personal sanitario clama por mascarillas, batas, equipos de protección,...

«No sé si soy muy valiente o muy pasmón, pero tengo confianza en el traje y la protección con la que hacemos nuestro trabajo», argumenta, aludiendo a la confianza que le transmiten tanto médicos como enfermeros. Una tranquilidad que espera trasladar también a su familia en tierras cruceñas, a la que no ve lógicamente desde su marcha el pasado enero. Ya más de dos meses donde solo hay contacto telefónico.

En Irlanda, comenta Fernando, ya hace más de dos semanas que habían comenzado con medidas y con presencia de compradores en los supermercados portando mascarillas o guantes, aunque bares y hostelería no cerró hasta hace unos siete días. Desde este martes ya se amplió el confinamiento que este cruceño espera llevar con la mayor normalidad posible a pesar de que su trabajo le sitúa en la primera línea en ese combate frente a la pandemia del coronavirus.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

«No sé si soy muy valiente o pasmón, pero tengo confianza en el traje»