«Todos nuestros servicios son gratuitos»

La investigación, a la que dedican el 18 % de los ingresos, es para la AECC el terreno donde realmente se le puede ganar la batalla al cáncer, por lo que supone la máxima prioridad para la asociación


pontevedra / la voz

La puerta está abierta para cualquiera en la sede de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en Pontevedra. «Todos nuestros servicios son gratuitos, y no hace falta ser socio para recibirlos», aclara la presidenta provincial, María José Crespo, que recuerda a todos los que tengan cáncer y a sus familias «que acudan aquí, les vamos a tender la mano a todo el mundo».

Son 16 las sedes locales que conforman la junta provincial de la AECC en Pontevedra. En la de la ciudad del Lérez cuentan con 16 trabajadoras en nómina -psicólogas, enfermeras y trabajadoras sociales- que se desplazan allá donde las requieran. La cartera básica de servicio la definen desde Madrid, a donde acude Crespo una vez al mes para reunirse con el Consejo Ejecutivo del que forma parte. «Todas las provincias tenemos que hacer lo mismo: ayuda psicológica, atención sanitaria y educación para la salud». Aparte, si la junta y los medios lo permiten, pueden contar con otros servicios, como el de logopedia, «que aquí en Galicia solo lo tenemos en A Coruña y Pontevedra», señala la presidenta. En cualquier caso, «si no contamos con un servicio en concreto y otra provincia sí, los derivamos allí y les ofrecemos ayudas económicas puntuales», además de instalarlos en residencias equipadas sin coste alguno.

Aliados en todos los ámbitos

«El cáncer toca a cualquiera muy de cerca, por lo que la ciudadanía está muy concienciada y todos colaboran», celebra Crespo, que también considera muy satisfactoria la relación con los organismos oficiales. «Nos llega financiación por parte del Concello de Pontevedra, que nos subvenciona el programa de logopedia, además de las partidas de la Diputación y de la Xunta», indica. Además, el programa de Caixabank «nos cubre las cuatro psicólogas» en el servicio que atiende a los enfermos avanzados en fase terminal y orienta a las familias en el seguimiento de duelo.

El 18 % de los ingresos lo destinan a investigación mientras que el resto se reparte entre las nóminas de las trabajadoras y las ayudas económicas a los enfermos. Prestan camas motorizadas, prótesis, grúas, andadores, sillas e incluso gestionan la compra de pelucas para quien las necesite con una empresa que les hace el 70 % de descuento. «En el servicio de logopedia trabajamos con los operados de cáncer de cabeza y cuello para que puedan volver a hablar», explica la responsable.

Pero nada de esto sería posible sin los 500 voluntarios de toda la provincia que prestan su labor desinteresada en varios campos de actuación, desde la obtención de recursos hasta la atención en hospitales, pasando por labores administrativas. «La asociación no existiría de no ser por el voluntariado», afirma Crespo, que recuerda a todos los mayores de 18 años -o de 16, previa autorización de los padres- que pueden colaborar con la AECC.

Atención al cáncer de colon

El tipo de cáncer más frecuente en mujeres es el de mama y en hombres es el del pulmón, si bien ellas están repuntando en esta segunda categoría debido al tabaquismo. Pero en general, el cáncer más habitual es el de colon. «Afecta tanto a hombres como a mujeres, pero ellos no suelen ir tanto a los controles. Si se coge a tiempo, puede salvar muchas vidas», advierte Crespo.

Para la prevención cuentan, además de las campañas informativas en las que se vuelcan a lo largo de todo el año, con el programa Educación para la Salud, que ofrece charlas en los colegios sobre hábitos de vida saludables. En el terreno laboral, por su parte, han ideado Solidaridad en la Empresa, para que las compañías mantengan informados a los trabajadores acerca de las revisiones.

Pero a la atención psicológica se le dedica un mimo especial, ya que «hay centros que no tienen psicólogos, y es una atención fundamental no solo para los enfermos, sino sobre todo para los familiares». En este sentido, «hay muchas veces que el enfermo no necesita la ayuda psicológica, se hace el valiente porque ve a los familiares hundidos, a los que hay que ayudar». En la asociación han crecido mucho, aunque en este ámbito especialmente. «Cuando yo entré de presidenta teníamos una psicóloga ‘‘y media’’ -trabajaba cuatro horas-, mientras que ahora tenemos ocho», apunta Crespo.

Sobre la AECC «hay mucho desconocimiento en general», observa Crespo, de modo que «todo el mundo se queda muy sorprendido, porque no te imaginas todo lo que se hace hasta que llegas aquí y lo ves». La sonrisa y el reconocimiento de la gente a la que ayudan lo compensa todo. «Tendría que haber más gente como ustedes» es un mensaje que reciben con frecuencia, y les ayuda a recordar por qué hacen lo que hacen. «Te hace sentir que sirves para algo, que contribuyes a algo importante», confiesa Crespo. La presidenta, que lleva al frente de la junta provincial los últimos 18 años, cree que ha llegado el momento de pasarle el testigo a otra persona. «Me quedo con las cartas y las emociones de la gente. La asociación me ha dado más a mí de lo que yo con mi trabajo le he podido dar».

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