La maestra estradense Carmen Conde cumple 100 con un triple consejo vital: «leer, viajar y comer fruta»
11 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.«Al que no le guste leer, viajar ni comer fruta, no merece ir al cielo». La estradense Carmen Conde Présaras entró ayer en el selecto club de los centenarios estradenses con esta cita peculiar que sintetiza su modo de vida.
Para ella -que es muy religiosa-, la receta para llegar a los cien con lucidez y memoria es cuestión divina. «El secreto es que Dios tenga misericordia de uno», comenta. El mayor pecado, es no aprovechar para ver mundo y para seguir aprendiendo toda la vida a través de la lectura.
Carmen Conde fue maestra de la escuela de niñas de As Quintas (Codeseda) desde 1941. En la unitaria mixta de O Viso (Lagartóns) trabajó 27 años y desde 1973 hasta que se jubiló en 1980 fue profesora en el colegio estradense Pérez Viondi. Le tocó enseñar en tiempos difíciles y demostró vocación auténtica llegando incluso a poner dinero de su bolsillo para poder disponer del material escolar imprescindible.
Además de entregarse en cuerpo y alma a la docencia, Carmen Conde viajó cuanto pudo. Le descubrió el mundo a sus nietos a golpe de viajes de Semana Santa en autobús y aprovechó la jubilación para seguir recorriendo países. Israel fue el destino que más la marcó. No solo por pisar Tierra Santa, sino por poder analizar in situ el problema entre israelíes y palestinos. También le gustó Italia. Y aún a los ochenta se embarcó sola en un vuelo transoceánico para asistir a la boda de un sobrino en Texas sin saber ni palabra de inglés. «Viajar es lo máximo», resume Carmen.
En la playa a los 95
La maestra ha tenido la suerte de poder saborear la vida más que la media. «Con 95 años aún se bañaba en la playa en San Vicente», comenta su familia.
Ahora que la cadera la obliga a estar sentada, su mundo es la lectura. «La tele la veo poco. Me gustan El Intermedio y Luar, aunque ahora no tiene comparación con lo que era antes. Ahora es una trapalladita, pero en la tele hay poco que ver y, a falta de pan, buenas son tortas», comenta. «Estábamos mejor cuando había solo dos canales de televisión. La programación era mejor», considera.
La lectura es su pasión. Con once años se enganchó a ella por culpa de Robinson Crusoe y desde entonces no ha dejado de leer. «Leer es lo mío», confiesa. «A veces hasta lee demasiado», bromea su hija Carmen Vieites. «Nos enfadamos con ella porque no nos hace caso. A la hora de comer muchas veces está con el periódico y no tiene prisa por empezar», comenta. «Ahora estoy leyendo un libro de Inma Chacón que me regalaron, pero no me hace mucha gracia», explica la centenaria. «Leo prosa, poesía y de todo», comenta. Por leer hasta lee la sección de Deportes del periódico, pese a que reconoce que lo único que le gusta es ver el básket si juega la familia.
Carmen Conde lee mucho, hace los crucigramas que pilla por delante, duerme a placer y come de todo. «En los años que tengo, nunca tuve un problema de estómago», comenta. «Ceno ligero: un yogur de cuchara y uno de beber. Pero el desayuno es pantagruélico», confiesa. «He vuelto a los orígenes y tomo papas de maíz con pan de maíz. Me saben a gloria», cuenta.
Carmen recibió ayer en su casa las felicitaciones personales del alcalde estradense, José López. Este sábado celebrará el cumpleaños como mejor sienta: con sus tres hijos, ocho nietos y siete bisnietos.