Un ex trabajador de Cometal denuncia la larga espera para cobrar su despido

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

DEZA

XOÁN A. SOLER

11 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Su caso no es diferente al de otras muchas personas que a lo largo del 2014 irán agotando la prestación por desempleo sin haber conseguido un nuevo trabajo. Ángel Buela era el abogado del Grupo Cometal, afincado en Silleda y dedicado a las estructuras metálicas, con la vida asentada y la previsión de un futuro tranquilo. Sin embargo, la crisis se encargó de dinamitar su vida y la de su familia. Fue despedido hace 18 meses y poco después la empresa entro en concurso de acreedores. «Ya acabé el paro y, precisamente hoy (por ayer) acudí a solicitar la ayuda familiar con mi hija», apuntó Ángel Buela.

Su situación económica entrará a partir de ahora «en una fase muy complicada». Con los 400 euros de la ayuda familiar que «espero cobrar» y los pequeños ingresos del trabajo de mi mujer, «rondaremos los mil euros», que les obligará a renegociar la hipoteca de su hogar en Milladoiro (Ames). Una negociación que «supondrá incrementar los intereses». Lo que más le preocupa es el bienestar de sus dos hijos, «a nadie parece importarle que mis hijos no coman, que me corten la luz o me quiten la casa».

Buela se lamenta porque su delicada situación económica podría aliviarse si el Fogasa y Tragsa resolviera los expedientes, que le permitirían cobrar la deuda por vacaciones, una mensualidad y, «la indemnización por despido, unos 9.000 euros». Esta última cantidad fue reclamada en enero del 2013, por lo que su expediente fue derivado del Fogasa a Tragsa (se le entregaron los casos de enero a septiembre del 2013), con el fin de agilizar los expedientes. «Lo peor es que no hay un teléfono al que llamar para preguntar», por lo que «no sabes cómo van las cosas», se lamenta. «Puede haber más retraso y, mientras tanto, cómo comen mis hijos».

Buela Silva sabe que «se cobrará ahora o dentro de diez años, pero cuando sea les demandaré por responsabilidad patrimonial», asegura.

Agotó el paro y teme no poder pagar la hipoteca aunque le deben 9.000 euros