Los representantes sindicales, acompañados por José Castro y Rogelio Martínez, representantes de UGT en la zona, incidieron en que «temos prezos de cinco estrelas para un servicio que é o de unha congostra». Los representantes de los trabajadores apuntan que el ERE es técnico-organizativo y no consideran de recibo «comparar quince máquinas con quince familias» Creen que es sería necesario reforzar el servicio de seguridad y entienden que si quieren mejorar el servicio, a las máquinas habría que añadir personas.
Consideran que la instalación de las máquinas fue un error empresarial que supuso, dicen, una inversión de medio millón de euros. Los ingresos de la concesionaria fueron el año pasado, dicen, de casi siete millones de euros. Como fallos señalan los cobros erróneos que hacen las máquinas y que sufren por ejemplo usuarios de Silleda a los que se les cobra el tramo hasta Lalín y que son corregidos muchas veces por los trabajadores del peaje y multitud de incidencias que no se detectarán porque no habrá gente que lo atestigüe. También tendrán problemas los usuarios con pedir el libro de reclamaciones, que está, pero al no haber gente no habrá quien se lo dé. Si ahora hay una persona de viabilidad 24 horas, luego no habrá ninguna, solo una que trabajará cuando le toque y creen que se necesitarían cinco para velar por la seguridad en la autopista y evitar los despidos.