Apoyo vecinal y defensa de las sucursales del rural

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

En Agolada los usuarios reivindican este servicio, que consideran básico

22 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Los trabajadores de las sucursales de Novagalicia Banco pararon ayer media hora en protesta por el ERE que supondrá el despido de más de dos mil empleados y el cierre de sucursales. La de Agolada no fue una excepción y a las doce del mediodía los dos empleados colocaron en el cristal de la puerta sendos papeles informando de las razones del paro. Momentos después llegaban los primeros clientes. Se les pidió si podían pasar un poco más tarde. Ningún problema. Todos aceptaron de buen grado la espera.

Hubo incluso quien se prestó a sumarse en apoyo a la causa. Y es que los vecinos no quieren saber nada de un posible cierre de la sucursal, el banco que para la mayoría es el de toda la vida.

Los dos empleados, al igual que otros compañeros de distintas sucursales de la zona, están preocupados por el futuro y la posible pérdida de sus empleos. Por la oficina pasan cada día unas doscientas personas y a lo largo de la mañana hay un entrar y salir constante de gente. Una de las que llegó en la media hora del paro fue Concha, que se desplazó desde una parroquia próxima, y que confía en que no quiten la sucursal de Agolada porque «xa estamos bastante arruinados e é o que nos faltaba».

La concentración de gente delante de la sucursal atrajo a algún vecino que se acercó presto a preguntar pensando que «roubaran algo». Una vez repuesto el servicio los clientes volvieron a llegar de forma constante a la sucursal y al preguntarles la respuesta era unánime. Todos destacaban el enorme servicio que presta la sucursal que lleva abierta alrededor de medio siglo. Las quejas ante los recortes anunciados por el banco eran contra los políticos y había quien afirmaba que «si devolvesen todos os cartos que roubaron, España sería rica». Tampoco se libraban de las críticas las cúpulas financieras y muchos aportaban sugerencias. Uno de los clientes, Miguel Caramés, abogaba por «recoller firmas para que non pechen o banco» ni ese ni ninguna sucursal del rural y que «se deixen solo de pensar en datos rentables» y piensen más en la gente.

Además de la atención a sus clientes, los empleados realizan también una labor social y es que entre trabajadores y clientes se crean lazos de amistad y como decía ayer una empleada «os seus problemas son os nosos».

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